Se invierte más en deuda que en educación
El Proyecto de Presupuesto 2027 destina G. 17,9 billones para la deuda pública: G. 10,2 billones en intereses y comisiones, y G. 7,8 billones en amortización de capital. En resumen, el 10,8% del gasto total.
Para entender la magnitud de la cifra, el monto destinado al pago de deuda supera los G. 16,4 billones que registra todo el gasto en educación (escuelas, colegios y universidades) y es 70% mayor que los G. 10,4 billones del Ministerio de Educación.
De 8 a 41% en catorce años sube la deuda
En 2011, la deuda pública equivalía al 8,1% del PIB. En 2019 fue de 22,9%. La pandemia la llevó a 33,8% en 2020, 38,4% en 2023, 40% en 2024 y 41,1% al cierre de 2025, según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
El Estado gasta más de lo que ingresa. Los ingresos corrientes del sector público crecerán 5,1%, hasta G. 114,8 billones, mientras los gastos corrientes subirán 15,1%, hasta G. 101 billones. La diferencia se cubre con deuda.
El último eslabón fueron las deudas ocultas: US$ 1.270 millones con farmacéuticas y constructoras, compromisos que el propio MEF no había autorizado y que ahora se pagan, pero con más deuda. Por eso el déficit de 2026 se corrigió de 1,5% a 3,2%, y el de 2027 se proyecta en 3,9%. Mientras el regreso al tope legal se postergó a 2028.
La factura más pesada está en Salud. El ministerio se lleva el 62% del aumento del presupuesto, más de US$ 1.200 millones adicionales. Pero de cada diez dólares nuevos, casi ocho van a cancelar deudas acumuladas: solo el 22%, US$ 260 millones, se destina a reforzar la compra de medicamentos, según el ministro de Economía, Óscar Lovera.

Deuda para pagar más deuda
El 82,8% de la deuda es externa y casi tres cuartas partes están en dólares. Los bonos representan más de la mitad del total.
Y cada vez una porción mayor de esos bonos no financia obras sino vencimientos. De los US$ 1.300 millones en bonos globales colocados en febrero, una parte financió el déficit de 2026 y otra se usó para canjear deuda en dólares que vencía en 2027 y 2031.
El PGN 2027 prevé nueva deuda por hasta US$ 2.800 millones, indicó el ministro de Finanzas.
Menos obras, más intereses
El presupuesto 2027 crece un 11,2% frente al 2026, pero no hacia la inversión que genera más ingresos y empleo. El gasto de capital del sector público sube 6,4%, menos de la mitad que el gasto corriente. El propio proyecto incluye la cancelación de deudas atrasadas con proveedores de Obras Públicas y de Salud: parte del dinero nuevo paga obras y compras del pasado.
Mientras tanto, el costo financiero corre más rápido: en el primer trimestre de 2026 los intereses pagados subieron 24,3%, de US$ 263 millones a US$ 327 millones, según el MEF.
El espejismo del dólar barato
La caída de la deuda del 41,1% a 34,8% del PIB en siete meses no significa que el país deba menos. La deuda en dólares siguió creciendo: US$ 2.575 millones más en doce meses. Lo que cambió fue el tipo de cambio: el guaraní se apreció aproximadamente un 25%.
El Presupuesto 2027 está calculado con un dólar a G. 6.458. Si el dólar volviera a G. 8.000, su nivel de abril de 2025, la deuda saltaría a cerca de 43% del PIB sin emitir un solo bono nuevo.
Quién paga la factura
La primera cuenta ya la pagaron los proveedores del Estado: farmacéuticas y constructoras que sostuvieron hospitales y obras con facturas impagas hasta que el déficit obligó a sincerar los números.
La segunda la pagan empresas y bancos por el costo del dinero. Moody’s y S&P ya otorgaron el grado de inversión; Fitch lo retuvo: mantuvo la nota en BB+, pero no otorgó el nuevo grado, señaló indicadores en la gestión de las finanzas públicas. El tercer grado de inversión, ayudará al país a abaratar su financiamiento y, por arrastre, el de bancos y empresas. Queda pendiente.
La tercera depende del dólar, con casi tres cuartas partes de la deuda en esa moneda, una suba del tipo de cambio elevaría la carga del Estado y achicaría todavía más el margen para obras.
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El PGN reserva G. 49,7 billones para gastos rígidos —salarios públicos, jubilaciones y programas sociales—, según el MEF: tres de cada diez guaraníes del presupuesto.
El rumbo de las finanzas del país no depende de los mercados internacionales sino de decisiones internas: cuánto gasto rígido aprueba el Congreso, si la Caja Fiscal se reforma de verdad y a qué velocidad sigue creciendo la deuda.
También pesan los programas sociales que dependen de fondos de Itaipú, que suman cerca de US$ 650 millones y de una tarifa y negociación con Brasil que está en espera y que puede afectar el presupuesto.








