Cecilia Mariana Cubas Gusinky nació el 14 de enero de 1973. Ceci, como la llamaban, era la hija mayor de Raúl Alberto Cubas Grau, quien fue presidente de la República entre 1998 y 1999, y Mirta Leonor Gusinky Lezcano, quien fue senadora de la Nación entre 2013 y 2023. Su hermana menor es Silvia Carolina Cubas Gusinky.
El martes 21 de setiembre de 2004, el Paraguay celebraba el Día de la Juventud y el inicio de la primavera. Todo el día hubo festejos, principalmente en el centro de Asunción. El presidente de la República en esa época era Óscar Nicanor Duarte Frutos.
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Tras su habitual jornada laboral, en la empresa de la familia, Ceci se dirigía a su casa de San Lorenzo mientras también hacía planes para salir esa noche con amigos. Manejaba una camioneta Nissan Patrol roja.
Sin embargo, cuando solamente le quedaban 150 metros para llegar a su casa, y de hecho cuando ya tenía a la vista la imponente mansión de su familia, un automóvil Ford Escort rojo le cerró el paso y de este rodado bajaron por lo menos cinco hombres.
Eran, había sido, integrantes de un comando armado de un grupo extremista que hoy conocemos como Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
Los criminales intentaron obligar a Cecilia a que parara la macha y bajara de su camioneta. Pero ella efectuó una maniobra evasiva, avanzando unos metros hacia su casa, aunque al ser rodeada, retrocedió bruscamente, chocando contra el automóvil que la había interceptado, que quedó inutilizable en el lugar.
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Todo eso ocurrió en solo unos instantes. Los secuestradores, entonces, dispararon ráfagas con un fusil contra la camioneta de Cecilia. Después, rompieron la ventanilla con un mazo y la sacaron a la fuerza.
Su madre, Mirta Gusinky, quien acababa de llegar a la casa, escuchó el alboroto desde su cocina, pero nunca se imaginó que estaban secuestrando a su hija mayor.
Cecilia opuso mucha resistencia. No se entregó fácilmente. Era joven y fuerte. Pero los secuestradores finalmente la doblegaron y se la llevaron en otro coche Volkswagen Santana azul que esperaba en la esquina, ya que el primero quedó abandonado.
El Volkswagen Santana fue abandonado en San Lorenzo. De ahí trasladaron a la víctima en otro vehículo desconocido hasta Ñemby, donde sería mantenida en cautiverio.

La fiscala del caso, Sandra Raquel Quiñónez Astigarraga, quien después llegaría ser fiscala general del Estado, recordó que los cinco que capturaron a Cecilia Cubas fueron Carlos Ramón Espínola González (condenado), Severiano Martínez (abatido), Manuel Portillo Gómez (condenado), Gabriel Zárate Cardozo (abatido) y Lorenzo González Martínez (condenado).
Las negociaciones para liberar a Cecilia Cubas
Solo una hora después del secuestro, los secuestradores tuvieron la osadía de llamar a la residencia de Cecilia. En esa comunicación, anunciaron que pronto enviarían instrucciones para iniciar las negociaciones.
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Fueron tres angustiantes días sin noticias, hasta que finalmente los maleantes llamaron a la casa de la mejor amiga de Cecilia. En esa comunicación, dijeron que dejaron instrucciones en el baño de un shopping. La nota decía que exigían un rescate de 5 millones de dólares.
Durante esa semana, los secuestradores dejaron otras notas en lugares públicos, hasta que después enviaron una dirección de correo electrónico mediante la cual siguieron las negociaciones.
La familia de Cecilia hizo una primera propuesta de casi 1.000 millones de guaraníes. Pero los secuestradores se ofendieron y advirtieron con que ya no se ofrecieran montos en guaraníes, sino en dólares.

Luego de un mes, en octubre de 2004, los secuestradores bajaron sus pretensiones, de 5 millones de dólares a 300 mil dólares.
El dinero, efectivamente, fue conseguido y entregado por por la familia en noviembre de 2004. El pago se hizo en la ciudad de Nueva Londres, departamento de Caaguazú.
La promesa de los captores era que iban a liberar esa misma noche a Cecilia Cubas, algo que nunca pasó.
Es más, los secuestradores fueron tan cobardes que después anunciaron a la familia que no iban a dejar en libertad a la víctima y que la plata que recibieron era solo una multa por el retraso en las negociaciones.
Había sido, para ese momento, la muerte de Cecilia Cubas ya estaba decidida.
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Simplemente como para justificar lo que harían con su víctima, los secuestradores pidieron en diciembre de 2004 otros 3 millones de dólares, pero después se llamaron a silencio.
El hallazgo en la “casa del horror”
Pasaron las fiestas de Navidad, Año Nuevo, Reyes e incluso el cumpleaños de Cecilia Cubas, pero ella nunca más apareció.
Entre enero y febrero de 2005, la Fiscalía de Paraguay consiguió un informante que les aseguró que Cecilia Cubas estaba muerta y que su asesinato se reunió en una reunión política de integrantes del Partido Patria Libre (PPL).
Ahí fue identificado el líder de esa agrupación y, a la vez, el ideólogo del secuestro de Cecilia Cubas, Osmar Feliciano Martínez (fallecido), quien decidió dejar morir a Cecilia y quedarse con los 300 mil dólares que pagó su familia.
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El 16 de febrero de 2005, los investigadores encontraron lo que hoy se conoce como la “casa del horror”, que es una propiedad de Ñemby donde estuvo en cautiverio Cecilia Cubas.
Cuando allanaron el lugar, detectaron un túnel en el que estaba depositado el cuerpo de Cecilia Cubas. Ella murió de la manera más espantosa posible, la metieron viva y la dejaron encerrada.

Así, se cerró uno de los crímenes más perversos cometidos en Paraguay.
Prácticamente todos los autores del secuestro fueron condenados posteriormente, incluso los que participaron de la reunión política en la que se decidió su muerte, recordada como la “reunión del punto final”.
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Hoy, 22 años después, muchos de los sentenciados siguen encerrados, aunque otros ya murieron.
El asesoramiento de la guerrilla colombiana FARC fue decisivo para la consumación del secuestro. Ellos fueron los que instruyeron a los incipientes extremistas paraguayos sobre cómo debían negociar con la familia.
