13 de febrero de 2026
Algún sector del sindicalismo docente estatal anunció que el 23 de febrero no se iniciarán las clases, debido a una huelga nacional de duración indefinida contra el proyecto de reforma de la Caja Fiscal; otro grupo cree que aún hay tiempo para llegar a un consenso antes de que el Senado vuelva a ocuparse del tema el 25 de marzo. Como sea, el 10 de febrero, día en que debió arrancar la temporada de preclase, varias escuelas públicas ya estuvieron cerradas o con escaso personal, debido a la movilización de los docentes contra el proyecto de ley en debate. En el caso del eventual paro docente, se pretende obtener del “empleador”, que sería el Estado, ciertas concesiones, tomando como “rehenes” a los alumnos, cuyo derecho a aprender está garantizado por la Constitución.
Aparte de la pésima formación docente, reflejada en el analfabetismo funcional del 70% de los alumnos, registrada por el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), la educación pública adolece de gravísimas deficiencias en cuanto al control de la infraestructura de los centros de enseñanza. Es lo que se desprende de un informe de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud, basado en un muestreo de 358 locales, realizado entre agosto y septiembre de 2025, que también incluyó a los de gestión privada: solo en el 40% de ellos se realizarían inspecciones regulares para detectar riesgos y problemas de seguridad. Si en Asunción los problemas de infraestructura son agudos, en el interior del país lo son aún más, tanto que no es raro que se dicten clases a la sombra de un árbol. Resulta intolerable que a la pésima calidad de la enseñanza se agregue que el descontrol de la infraestructura ponga en riesgo la vida y la integridad de alumnos y docentes.

En un planeta que bate récords de calor y pierde especies a un ritmo sin precedentes, el Día Mundial de la Educación Ambiental invita a mirar algo tan íntimo como la rutina: qué compramos, qué tiramos, qué contamos a niñas y niños sobre el mundo que heredarán.

El presidente del Congreso, Basilio Bachi Núñez, señaló que las críticas deben servir para mejorar, pero dejó en claro que Santiago Peña está realizando un buen gobierno en el aspecto educativo. Indicó que hoy, un millón de niños ya están mejor gracias a la educación y al programa Hambre Cero. “En un año no podemos solucionar lo que no se hizo en 15 años”, apuntó el senador.

«Venezuela aparece como la expresión concentrada de un problema estructural más amplio, una de cuyas aristas es la incapacidad de los gobiernos progresistas de la región para articular de manera sostenida la transformación material con una transformación subjetiva».
Estamos todos locos. Tenemos un Presidente que predica ahorro en educación pública mientras educó a sus hijos en el sistema privado; es más, su hija menor va a una universidad privada estadounidense de la Ivy League (grupo de ocho universidades de élite). Pero además, Santiago Peña sostiene un gasto público personal en alza que financiamos los boludos a quienes él aconseja ahorrar.