23 de febrero de 2026

El mercado laboral paraguayo cerró el cuarto trimestre de 2025 con mejoras nominales en los ingresos promedio mensuales de la población ocupada, aunque con marcadas diferencias entre ocupaciones y por género. Los recientes datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) permiten ordenar las ocupaciones de mayor a menor ingreso y dimensionar tanto la variación absoluta como la relativa frente al mismo trimestre de 2024.

La generación de empleo sigue siendo uno de los instrumentos más eficaces para combatir la pobreza y fortalecer el desarrollo económico. No solo permite a los países construir economías más autosuficientes y consolidar una base productiva sólida, sino que cumple un rol clave en la estabilidad social al atacar de raíz problemas como exclusión, conflictividad y migración forzada. Brinda dignidad, sentido de pertenencia y oportunidad de progreso. Sin embargo, la brecha entre el crecimiento de la población y la capacidad de las economías para generar empleo, sobre todo, el juvenil, se está ampliando de forma preocupante.

Mediante el Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición se realiza una encuesta sobre cómo se alimenta y qué tanto consume la población paraguaya. Mediante el estudio se esperan tener datos actualizados luego de 60 años, detallan.
Mientras la inflación general se mantuvo contenida en 2025, el precio de los alimentos siguió otra lógica. En los últimos tres años, la carne vacuna registró aumentos notables, con cortes que hoy cuestan casi el doble que en 2023, y las frutas frescas encabezan una escalada que se siente con fuerza en la mesa y el bolsillo.

Con datos estadísticos y un enfoque territorial, el Gobierno inició la elaboración del Mapa Nacional de Polos Industriales, una herramienta orientada a ordenar la expansión industrial, mejorar la planificación de la inversión y reducir las asimetrías regionales, según se informó.

La evolución habitacional en Paraguay muestra una transformación estructural de largo plazo que combina un fuerte aumento en la cantidad de viviendas con una reducción sostenida en el tamaño promedio de los hogares. Ambos procesos reflejan cambios económicos, demográficos y sociales que han redefinido la forma de habitar y organizar la vida familiar en el país.