En los centros médicos del Instituto de Previsión Social (IPS), el eco de la preocupación es constante. No se trata de una crisis nueva, pero la magnitud de la falta de fármacos ha alcanzado niveles que rozan lo insostenible para miles de asegurados que aportan de sus salarios con la esperanza de contar con una cobertura médica digna cuando la enfermedad toca a su puerta.
Lea más: Desde 2025 el IPS viola límites legales para favorecer con fondos a Ueno Bank
La respuesta, casi mecánica y desalentadora por parte de los funcionarios de farmacia es siempre la misma: “no hay”. Esta respuesta se repite semana tras semanas, mes tras mes, dejando a los asegurados en la desesperación total.
Esta penosa situación quedó ratificada y expuesta con crudeza durante la última sesión del Consejo de Administración, realizada ayer. La gerente de Abastecimiento y Logística, Cecilia Rodríguez, presentó un informe detallado sobre la grave situación en el seguro social y la desidia de los proveedores.

El documento es una radiografía de la ineficiencia, revelando una lista interminable de medicamentos que se encuentran, bajo el estatus administrativo de “Pendiente de Entrega”, en algunos casos, desde el 2019.
El informe oficial que revela los medicamentos en “Pendiente de Entrega”
El informe presentado por Rodríguez ante las autoridades del IPS no es solo una hoja de números; es la evidencia de una cadena de suministros fracturada. La lista, que abarca desde insumos básicos hasta fármacos de alta complejidad y tratamientos oncológicos, detalla cientos de renglones donde la constante es el incumplimiento.
Lea más: Caso Jose’i: Fiscalía pide datos a Peña sobre acuerdo extrajudicial del IPS
Lo que resulta especialmente alarmante no es solo el retraso, que incluso datan del 2019, sino el absoluto abandono de las obligaciones contractuales por parte de las empresas proveedoras.
En decenas de casos, a pesar de que el plazo de entrega ha vencido hace semanas o incluso meses, el IPS registra la recepción de cero unidades. La inacción de los proveedores deja a los pacientes en un callejón sin salida, obligándolos a recurrir a sus propios recursos económicos para adquirir medicamentos que, por derecho, deberían estar disponibles en las farmacias de la previsional.
Oncológicos, cardiológicos y antibióticos: Los faltantes críticos en farmacias
Al analizar el informe de la Gerencia de Abastecimiento, la desolación es absoluta al observar medicamentos esenciales para tratamientos que no pueden ser postergados.
Por ejemplo, en el ámbito de la salud mental y neurología, fármacos como la Pregabalina de 75 mg y la Lamotrigina de 50 mg, vitales para el control de crisis epilépticas y dolores neuropáticos, aparecen con registros de entrega nula. El paciente que depende de estas dosis para llevar una vida funcional se encuentra, de un día para otro, con el desabastecimiento total.
Lea más: Hospital Virtual IPS: Claves y entretelones de la nueva teleconsulta
En el área de oncología y hematología, la situación es aún más dramática. El reporte consigna la falta crítica de insumos como el Melfalán de 50 mg, la Gemcitabina y el Busulfán. Estos no son medicamentos que puedan reemplazarse por otros de venta libre en cualquier farmacia de barrio; son componentes centrales de protocolos de quimioterapia. El hecho de que proveedores no entreguen estas partidas, habiendo superado los plazos contractuales, constituye una negligencia que pone en riesgo directo la vida de los pacientes.

El área de cardiología, uno de los servicios con mayor demanda en IPS, también sufre esta parálisis. Medicamentos para el control de la presión arterial y la insuficiencia cardíaca, como el Telmisartán de 80 mg, el Nebivolol y la Atorvastatina, figuran en la lista con saldos pendientes masivos y entregas que, en varios de sus lotes, reportan un cero absoluto de cumplimiento. El asegurado hipertenso, al retirarse de la farmacia sin su medicación, queda expuesto a riesgos cardiovasculares graves.
La lista también incluye insumos críticos para intervenciones quirúrgicas y unidades de cuidados intensivos, como el Atosiban, fármaco utilizado para inhibir contracciones en partos prematuros. La falta de estos insumos en el momento preciso es una sentencia de vulnerabilidad para las madres y sus recién nacidos.
Lea más: Emergencia en IPS: Senado demora dictamen y convoca a una reunión técnica
Asimismo, antibióticos de uso hospitalario como la Vancomicina, la Colistina y diversas presentaciones de Ciprofloxacina e Imipenem presentan retrasos que complican el manejo de infecciones intrahospitalarias, un terreno donde el tiempo es el factor decisivo entre la recuperación y la complicación.
El gasto de bolsillo: Asegurados del IPS obligados a comprar sus remedios
Más allá de los nombres técnicos y las cantidades, el informe de la Gerencia de Abastecimiento refleja una tragedia social cotidiana. Los asegurados, que reclaman a diario frente a las ventanillas de las farmacia del IPS, no entienden de plazos administrativos ni de burocracia licitatoria.

“Desde hace tres meses que no puedo retirar mi remedio. Es una vergüenza la situación del IPS. Nosotros aportamos cada mes”, clamó Marta Bernal, una asegurada con artritis reumatoidea que está desesperada por sus remedios.
El paciente en agonía solo entienden de dolor, de enfermedades que avanzan y de una economía familiar que se desmorona ante la necesidad de comprar medicamentos en el sector privado, con precios que a menudo superan el presupuesto mensual del trabajador.
La angustia se siente en cada reclamo. El asegurado que acude a su consulta luego de una prolongada espera para obtener una receta, y que finalmente se enfrenta a la falta crónica de fármacos en el IPS, siente una profunda traición. En teoría, el IPS es un sistema de solidaridad donde el trabajador aporta para garantizar su salud, pero esa garantía falla de manera sistemática.
“Estoy cansado de venir cada mes para irme con las manos vacías. Soy paciente cardiaco, no puedo estar sin medicación. Cada mes, además de aportar una elevada suma al IPS, también debe comprar mis remedios, que alcanzan casi G. 3 millones al mes. Es muy injusto. Ni para consultar sirve el IPS porque hay que esperar meses para que te atienda un médico”, se lamentó Ramón Cristaldo, quien indicó que tiene 38 años de aporte a la previsional.
Lea más: Barán: falta de insumos en el IPS genera un “grave problema” para la salud pública
La falta de fármacos genera un efecto dominó. El paciente que no se medica, se descompensa. El paciente descompensado termina en urgencias, requiriendo internación, lo que a su vez satura los servicios y eleva los costos para el propio IPS. Es un círculo vicioso de ineficiencia.
Licitaciones millonarias y la falta de sanciones a empresas en falta
Tras la presentación de Cecilia Rodríguez, el Consejo de Administración, liderado por Isaías Fretes, quien asumió como presidente en abril pasado tras la renuncia de Jorge Brítez, se enfrenta a una encrucijada. El informe demuestra que el gran problema del IPS no radica exclusivamente en la falta de presupuesto, sino que también en la incapacidad de gestionar proveedores, que a pesar de estar en falta, vuelven a ganar licitaciones millonarias una y otra vez.

La pregunta que se hace todo aportante del seguro social es: ¿qué mecanismos de sanción se están aplicando? El asegurado no puede esperar a que las licitaciones fluyan o que los procesos de “fuera de plazo” se regularicen.
Los asegurados del IPS coinciden -desde hace tiempo- que la institución requiere de una intervención de urgencia. Hasta el momento, pese a las promesas, en los servicios del seguro social, la espera continúa, y con ella, la angustia de miles de aportantes que siguen aguardando por medicamentos que, figuran en los papeles, pero en las estanterías del IPS, brillan por su ausencia.
