Con promedio 4,87, el médico expuso que en tres años se registraron 15.000 nuevos profesionales de blanco, advirtiendo que la mitad proviene de carreras sin acreditación, mientras los residentes cobran apenas G. 10.000 la hora. Fue durante su discurso como mejor egresado con medalla de honor de la promoción 2025, otorgada por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
El joven apuntó contra las universidades “garaje”. “Muchas facultades de medicina que no están debidamente acreditadas , que (no) cumplen con los criterios mínimamente establecidos, por instituciones legales como el Consejo Nacional de Educación Superior (Cones), donde no se cumple un papel docente, donde no hay una infraestructura acorde a lo que necesitamos, y donde las prácticas hospitalarias hasta se pasan de largo”, afirmó el doctor de 25 años de edad.
El profesional también visibilizó las extenuantes jornadas de los residentes de primer año, quienes cumplen hasta 100 horas semanales. “El Estado espera que cuidemos la salud del pueblo a expensas de la nuestra. Un sistema que enferma a sus trabajadores es un sistema fracasado”, sentenció.
Ante este escenario, lamentó que muchos jóvenes profesionales se vean obligados a emigrar: “La salida de mentes jóvenes no es solo una búsqueda personal de progreso; es la prueba de un Estado que expulsa a quienes podrían transformar su realidad”.
Renuncias masivas y “un sistema roto desde la raíz”
El egresado no esquivó la crisis reciente que golpeó a los hospitales públicos. Calificó como “un acto de valentía” las renuncias masivas de especialistas que se dieron semanas atrás, advirtiendo que es imposible ejercer medicina de alto nivel cuando la estructura colapsa.

“Nos encontramos en una situación insostenible que viene arrastrándose desde hace años. Un sistema roto desde la raíz, sumergido en la corrupción y el nepotismo”, disparó el doctor, lamentando que en Paraguay las condiciones laborales dignas para el personal de blanco sigan siendo “una utopía”.
Esa precariedad la atestiguó de cerca durante su internado rotatorio en el Hospital de Clínicas, donde observó a familiares durmiendo sobre colchones en los pasillos y vendiendo lo que no tienen para costear insumos. “La salud es un derecho y no debería ser un privilegio”, remarcó, al destacar que el personal médico y de enfermería frecuentemente pone dinero de su propio bolsillo para salvar la vida de los pacientes.
El reto de no perder el humanismo en la era de la IA
Pese al complejo panorama, Ahrens Cano instó a los nuevos profesionales a no perder la empatía ni la vocación de servicio en un contexto donde la tecnología avanza a ritmo acelerado. En ese sentido, remarcó que las innovaciones deben ser herramientas de apoyo, pero nunca un sustituto de la calidez en la atención médica.

Citando al célebre médico argentino René Favaloro, “La medicina sin un humanismo médico no merece ser ejercida”, el profesional concluyó que la ética debe prevalecer ante todo y pese a los cambios que se vienen con la inteligencia artificial (IA): “Es una época de cambios donde debemos subirnos al barco, pero sin perder la ética y la moral. La empatía, la comprensión y el razonamiento crítico siguen siendo meramente humanos y no pueden ser reemplazados”.
El doctor instó a sus colegas a “ser la voz de los que no tienen voz, exigir condiciones dignas y defender la excelencia de nuestra formación son también formas de ejercer la medicina. Fuimos formados en la adversidad: seamos la generación que no solo trata a los pacientes en las camas, sino aquella que ayuda a sanar la dignidad de nuestra profesión”. Cerró entre ovaciones.
