Carolina Riveros se formó “en la cancha”, a los 10 años ya estaba en el negocio familiar y hoy prepara su sucesión como CEO

Carolina Riveros, directora ejecutiva del Grupo TUPI SA.
Carolina Riveros, directora ejecutiva del Grupo TUPI SA.

Carolina Riveros, directora ejecutiva del Grupo TUPI SA, asumió su primer cargo de liderazgo a los 17 años. Hoy integra el Directorio de una empresa con cerca de 1.200 colaboradores directos, un crecimiento de dos dígitos y un marketplace con más de 80.000 ítems, y se prepara para suceder en el cargo de CEO a su padre, fundador de la compañía.

Riveros entró al negocio familiar a los 10 años. A los 17 ya tenía su primer cargo de liderazgo. Ese recorrido temprano, marcado por la falta de experiencia y la necesidad de aprender rápido, definió su estilo de gestión: preguntar mucho, dejarse ayudar y sumar horas de vuelo antes que títulos.

Aprender desde adentro

Uno de sus primeros desafíos fue reconocer que no tenía todos los conocimientos necesarios para liderar. “Cuando no sos la persona que más conoce el área, pero te eligen para liderarla, un líder debe tener la humildad de preguntar mucho y dejarse ayudar”, señala.

A eso se sumó otra carencia: el trato con las personas, una habilidad que considera clave para un liderazgo efectivo y que –dice– se aprende con “horas de vuelo”.

Su paso por Marketing, Comercial, Operaciones y Cobranzas le dio una lectura integral de la organización. La formación académica ayudó, pero el aprendizaje decisivo llegó –según ella– “en la cancha”. Hoy, TUPI emplea directamente a unas 1.200 personas y sostiene cientos de puestos indirectos.

Crecer sin perder el control

TUPI mantiene desde hace años un crecimiento de dos dígitos, pero no lo mide en apertura de locales: en 2025 sumó solo dos nuevas sucursales, una decisión deliberada que prioriza la calidad sobre la velocidad de expansión.

El hito de inversión más fuerte llegó en 2023, con la compra de inmuebles clave en Asunción y Ciudad del Este. La operación le permitió a la empresa ofrecer en el interior prácticamente los mismos servicios e infraestructura que en la capital.

En paralelo, TUPI Marketplace –que la compañía define como “el primer shopping virtual con presencia física”– amplió su catálogo mucho más allá de los electrodomésticos: moda, cuidado personal, delicatessen, materiales de construcción, viajes, blanquería, alimentos para mascotas y libros. Hoy suma más de 80.000 ítems disponibles, en la web y en el local físico, con financiación en cuotas.

Un error del que aprendió

Riveros recuerda el aprendizaje más duro de su carrera: a los 18 años, convencida de hacer un buen negocio, compró un lote grande de notebooks. El stock no rotó al ritmo esperado y, entre cambios de precios y de modelos, la empresa terminó con pérdidas.

“Esa experiencia me enseñó a cuidar el capital y a asegurar que las compras respondan a lo que realmente necesita la empresa”, explica.

Sin techo de género

Para Riveros, en TUPI no existen diferencias de género: las mujeres tienen presencia real en posiciones de liderazgo. Compromiso, firmeza, capacidad de decisión y predisposición son, para ella, los atributos que definen a un líder, más allá de quién los porte.

De cara a los próximos años, su prioridad es fortalecer el pensamiento estratégico, delegar responsabilidades y formar equipos autónomos que se sientan capaces de alcanzar sus propios objetivos.

Su mensaje para quienes buscan crecer profesionalmente se resume en dos claves: “Ser solución” y sostener la firmeza para expresar desacuerdos de forma constructiva. Las empresas –sostiene– necesitan personas resolutivas, capaces de detectar problemas y proponer soluciones, pero también con la confianza para señalar lo que hay que mejorar.