26 de septiembre de 2026


Los helados con sabor a cóctel ganan lugar en bares y cocinas caseras. Mojito, piña colada o espresso martini en versión congelada suenan tentadores, pero hay un enemigo silencioso: el alcohol puede dejar el helado duro como hielo o, al revés, tan blando que nunca llega a cuajar.



Helado por dentro, masa de arroz por fuera y un tamaño que cabe en dos bocados: el mochi-ice —la versión helada del tradicional pastel japonés de arroz glutinoso— se ha convertido en el fenómeno dulce del verano. De lineal de supermercado de nicho ha pasado a ocupar vitrinas, cartas de restaurantes y miles de publicaciones en redes sociales que lo consagran como el nuevo objeto de deseo gastronómico.