26 de febrero de 2026

Tras la muerte de Braulio Vázquez por falta de equipos médicos, IPS anunció hoy que se separó temporalmente de sus cargos a varios directores para auditar la letal negligencia. El presidente del Consejo de Administración, Jorge Brítez, reconoció falencias históricas y anunció una reforma de la Carta Orgánica, mientras cientos de asegurados están atrapados en una crisis en el sistema de salud, producto de desidia administrativa y falta de medicinas e insumos médicos urgentes.

El Hospital Central del IPS enfrenta una crítica situación por falta de camas, que genera hacinamiento en Urgencias. Aportantes esperan días por un lugar y denuncian la falta de insumos, médicos y medicamentos. Entre el riesgo de infecciones hospitalarias y la presión a los pacientes por altas médicas prematuras, el seguro social se convierte en un calvario para los asegurados.

La desidia en el IPS pone en jaque la vida de sus asegurados. El doctor Gustavo Fernández, hermano del viceministro de Transporte, Emiliano Fernández, debió ser derivado a un sanatorio privado ante la inoperatividad de los dos únicos angiógrafos del Hospital Central. José Giménez, director de Electromedicina del IPS, admitió que la institución opera en condiciones precarias por contratos de mantenimiento vencidos y falta de repuestos. Mientras, la crisis ya se cobró una vida y obliga a familias a realizar colectas millonarias.

Asegurados del IPS denuncian un calvario diario: largas filas desde la madrugada y falta de turnos debido a la falta de médicos, principalmente por vacaciones. Mientras los aportantes critican la falta de previsión, las autoridades del Hospital Central alegan un déficit estructural de especialistas a nivel nacional y aseguran que, pese al receso veraniego, las atenciones de urgencia están plenamente garantizadas.

Técnicos de Electromedicina del IPS confirmaron una crítica precariedad en el Hospital Central, revelando que operan equipos sin mantenimiento por falta de contratos. El personal afirma recibir órdenes para reparar máquinas sin capacitación previa, mientras médicos rechazan usarlas por seguridad. La desidia institucional quedó bajo la lupa tras la muerte de Braulio Vázquez, quien aguardaba un cateterismo que no se pudo hacer a tiempo debido a equipos inoperativos.