“Separados ya no funcionan”: la propuesta de Benigno López en entrevista exclusiva con ABC para salvar la fusión entre IPS y Salud

Benigno López, exministro de Hacienda.
Benigno López, exministro de Hacienda y también expresidente del Instituto de Previsión Social (IPS).

En entrevista exclusiva con ABC, el exministro Benigno López advierte que mantener separados al IPS y al Ministerio de Salud fustiga el gasto público. Propone tres reglas obligatorias para corregir la integración.

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Apenas asumieran sus nuevos cargos, este mes, el ministro de Salud, Isaías Fretes, y el presidente del Instituto de Previsión Social (IPS), Delis León, anunciaron la integración de los servicios médicos. La iniciativa, de la cual ya se había hablado en enero, apunta a fortalecer la cooperación que ya existe entre ambas instituciones en cuanto a medicamentos, insumos, recursos humanos y atención en salud, habían informado.

El anuncio tiene sus críticas por parte de un sector de la población, que afirma que ya hay convenios que no benefician a los asegurados y tampoco a quienes van a hospitales públicos, como el caso de los pacientes con cáncer, que dicen que pese al acuerdo, cuando asegurados del IPS van a buscar medicinas al Instituto Nacional del Cáncer (Incan), suelen recibir negativas.

Dr. Isaías Fretes como nuevo ministro de Salud Pública y Bienestar Social y el Dr. Derlis León como nuevo presidente del IPS en reunión con el Presidente Santiago Peña
Dr. Isaías Fretes, ministro de Salud Pública, y el Dr. Derlis León, presidente del IPS, en reunión con el Presidente Santiago Peña. Luego anunciaron que trabajan en la integración de servicios.

También los pacientes y asegurados de Ayolas, Misiones, donde hace años se fusionaron los servicios del IPS y el Ministerio de Salud en un mismo hospital, afirman que la atención médica y la provisión de medicinas están muy lejos de ser óptimos, sino todo lo contrario.

“Una población de 6.500.000 personas no puede convivir con dos sistemas de salud donde los dos son ineficientes.”

Benigno López, exministro de Economía y expresidente del IPS.

En entrevista con ABC, el exministro de Economía y expresidente del IPS, Benigno López, analiza la dura realidad de ambas instituciones, el Ministerio de Salud Pública y el Instituto de Previsión Social, sin presupuesto suficiente y con profundas falencias en la atención médica, y apoya la integración de los servicios. “Separados, ya no funcionan. Por qué no vemos una forma diferente, que funcionó en otros países, como Uruguay”, plantea.

Fusión IPS y Ministerio de Salud: el análisis de Benigno López

Con estructuras edilicias paralelas, presupuestos desbordados, el mismo personal médico dividido entre ambas instituciones, y las mismas carencias en insumos y medicamentos, la coexistencia de hospitales del IPS y el Ministerio de Salud Pública representa un modelo administrativo insostenible, que multiplica los costos del Estado sin traducirse en un mejor servicio para los ciudadanos, considera López.

Ayolas
Área de consultorios del Hospital Integrado de Ayolas.

Para el economista, ex alto funcionario del Estado y de IPS, la solución no radica en cancelar los acuerdos vigentes, sino en corregir las fallas de gestión que arrastran desde hace décadas, mediante reglas normativas estrictas y de cumplimiento obligatorio.

“Una población de 6.500.000 personas no puede convivir con dos sistemas de salud donde los dos son ineficientes”, afirmó López, al tiempo de señalar que el volumen de inversión acumulado es prácticamente equivalente en ambas cajas presupuestarias. “En el interior del país, donde está el IPS, muy cerquita está el Ministerio de Salud también; en algunos lugares está casi enfrente”, remarcó.

Esta infraestructura duplicada agrava la carencia de profesionales. “¿Por qué tenemos que hacer todo esto si encima tenemos escasez de médicos y escasez de enfermeras, y los mismos médicos y enfermeras son los que trabajan en los dos lugares también?”, cuestionó el exministro sobre la superposición operacional del sistema público.

Doble gasto y deuda histórica entre el IPS y Salud Pública

El intento de mantener esquemas asistenciales separados generó pasivos financieros gigantescos que amenazan la sostenibilidad macroeconómica, analizó López. Recordó que la deuda acumulada de Salud Pública con proveedores farmacéuticos supera los US$ 1.200 millones, a lo que se suma un saldo histórico pendiente de más de US$ 70 millones que la cartera sanitaria mantiene con la previsional desde la pandemia del Covid-19.

“¿Por qué tenemos que hacer todo esto si encima tenemos escasez de médicos y enfermeras, y los mismos profesionales son los que trabajan en los dos lugares?”

Benigno López, exministro de Economía y expresidente del IPS

Las consecuencias de la falta de presupuesto en Salud Pública y en IPS impactan directamente en la calidad asistencial y en el bolsillo de los ciudadanos:

  • Pérdida de escala en la compra de insumos: Cada entidad licita por separado, generando sobrecostos y desabastecimiento crónico de fármacos.
  • Equipamiento de alta complejidad ocioso: Quirófanos y salas de terapia intensiva quedan inhabilitados por falta de personal especializado radicado en la zona.
  • Gasto de bolsillo en enfermedades catastróficas: López recordó que IPS destina casi el 50% de su presupuesto de salud a atender entre el 5% y 10% de los asegurados con patologías complejas. Miles recurren a recursos de amparo para acceder a medicina que tampoco hay en Salud Pública.
  • Sobrecarga de burocracia: Entre el Ministerio de Salud y el IPS, son dos estructuras de administración, dos plantas de personal y dos cadenas de suministro para atender a la misma población geográfica.

Ante los cuestionamientos surgidos tras experiencias como la del hospital integrado de Ayolas, López argumentó que levantar los convenios significaría volver al punto de partida. “Si se cae el acuerdo de integración, vamos a tener que hacer un nuevo hospital y un nuevo gasto, cuando ese hospital, con sus luces y sus sombras, fortaleció la infraestructura para la gente del lugar”, explicó. La premisa central, según sus palabras, debe ser “hacer más con lo mismo”.

A fin de evitar que la integración se convierta en una “suma de dos ineficiencias” o que los fondos de los asegurados terminen subsidiando al sistema público sin retribución, López propuso establecer un marco legal vinculante basado en tres pilares operacionales.

Las tres reglas obligatorias para la integración entre IPS y Salud

La falla principal de los acuerdos anteriores, según López, radica en la ausencia de mecanismos automáticos de compensación. Cuando el Ministerio de Salud atiende a sus pacientes en dependencias del IPS o utiliza sus medicamentos, la reposición no se ejecuta debido a la falta de liquidez, socavando la credibilidad del convenio.

Para resolver este cuello de botella y garantizar una salud de calidad tanto para asegurados como para no asegurados, la propuesta de Benigno López establece tres reglas obligatorias que deben figurar por escrito en los convenios:

“Si el Ministerio de Salud no repone los insumos en plazo, Economía debe retener el monto de sus transferencias y girarlo directamente al IPS.”

Benigno López, exministro de Economía y expresidente del IPS
  1. Hacer exigible la reposición financiera mediante compensación automática: “Toda prestación cruzada se factura con un tarifario común, y si el Ministerio no repone en plazo, el Ministerio de Economía retiene el monto de sus transferencias y lo gira directamente al IPS”, detalló López.
  2. Contratos de arraigo cofinanciados para especialistas: Establecer esquemas salariales atractivos para que los médicos residan en las localidades del interior, evitando que el equipamiento biomédico quede sin uso por falta de profesionales.
  3. Rendición de cuentas pública e indicadores mensuales: Publicación obligatoria de balances que reflejen los servicios prestados, el stock de insumos y el saldo exacto de las deudas cruzadas entre ambas instituciones.

Mediante el uso de herramientas tecnológicas, el cruce de datos permitiría que la atención médica sea inmediata. “Vos vas a entrar con tu carnet de IPS y vas a tener el tratamiento que tenés que tener. El Ministerio de Salud y el IPS compensan y pagan las diferencias electrónicamente”, ilustró el exministro respecto al mecanismo asistencial.

El ahorro generado al unificar la infraestructura y evitar compras superfluas permitiría redirigir recursos hacia la cobertura de medicamentos complejos y el financiamiento de fondos para enfermedades catastróficas como el FONARESS (Fondo Nacional de Recursos Solidarios para la Salud).

Modelos de salud en Uruguay y Costa Rica como solución para Paraguay

La integración de los servicios de salud no constituye una prueba improvisada, sino un modelo ampliamente validado en la región, analizó López. Detalló que países como Uruguay y Costa Rica lograron reestructurar sus sistemas sanitarios separando con claridad las funciones de regulación, financiamiento y prestación de servicios.

Mujeres en la fila de la farmacia. Una usa lentes y la otra lleva un vestido floral y mochila con diseño de búhos.
En las farmacias de los hospitales de IPS vienen faltando medicamentos de todo tipo, denuncian asegurados.

En el caso uruguayo, la creación de un fondo nacional único en 2007 permitió que los recursos financieros sigan al paciente, pagando a prestadores públicos y privados según el perfil demográfico que atienden. Por su parte, Costa Rica transfirió la atención primaria a la Caja Costarricense de Seguro Social, concentrando la rectoría normativa en el Ministerio de Salud y alcanzando niveles de cobertura de vanguardia en América Latina.

“Uruguay y Costa Rica demostraron que la integración funciona cuando está bien diseñada y financiada. La diferencia con nuestro caso no es la idea de integrar, sino la calidad de las reglas”, remarcó López.

“Si este convenio se levanta, será la prueba de que Paraguay prefiere seguir financiando dos hospitales por ciudad, dos estructuras de compras y dos burocracias.”

Benigno López, exministro de Economía y expresidente del IPS

De no encararse una reforma estructural sustentada en reglas claras, la alternativa será continuar aumentando la presión fiscal sin resolver la crisis sanitaria. “Si este convenio se levanta, será la prueba de que Paraguay prefiere seguir financiando dos sistemas de salud ineficientes para 6.500.000 habitantes: dos hospitales por ciudad, dos estructuras de compras, dos burocracias. Y cuando esos dos sistemas ya no alcancen, la respuesta será más presupuesto y más impuestos para seguir haciendo lo mismo”, concluyó.