“Hotelería de peces”: el negocio que promete hasta el 100% de ganancia

Un emprendimiento en Concepción alquila estanques construidos para que cualquier productor críe pacú o tilapia sin invertir en infraestructura.
Un emprendimiento en Concepción alquila estanques construidos para que cualquier productor críe pacú o tilapia sin invertir en infraestructura.GENTILEZA

Un emprendimiento en Concepción alquila estanques construidos para que cualquier productor críe pacú o tilapia sin invertir en infraestructura. El retorno llega en 6 a 8 meses y la rentabilidad, según su responsable, puede duplicar el capital invertido.

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A pocos kilómetros de la ciudad de Concepción, el agua se mueve en 25 estanques distintos. Once ya están habilitados, cada uno con su propio ciclo de peces creciendo bajo la mirada de técnicos que registran temperatura, oxígeno y alimento como quien controla el check-in de un hotel. No es casualidad la comparación: así se llama el modelo de negocio de Piscicultura Sabita.

La propuesta es simple y, para el sector acuícola paraguayo, bastante nueva: en lugar de construir un estanque propio, una inversión que puede frenar a cualquier interesado antes de empezar, el productor alquila uno ya hecho y se dedica solo a la parte que le interesa: comprar los peces, pagar los insumos y cobrar las ganancias.

“La idea surgió al observar que existe mucha gente interesada en criar peces, pero que no tiene un espacio, una granja o los recursos necesarios para construir estanques”, explica Edgar Vázquez, encargado del emprendimiento.

“Ofrecemos la posibilidad de arrendar un estanque y desarrollar allí la producción, con acompañamiento técnico. El productor no tiene que ocuparse de todas las tareas diarias”, comenta Vázquez.

Un modelo a la medida del bolsillo

El sistema funciona por capacidad financiera: cada productor elige cuántos estanques puede manejar. Desde ahí se define la producción y arranca el seguimiento técnico permanente. “Hay productores que alquilan un estanque para probar, otros empiezan con dos y otros con cuatro”.

“En producción, el tema es volumen: cuanto más produzcas, mayor ganancia puedes lograr”. Las especies varían según el objetivo del productor. El pacú, nativo y de crecimiento más lento, sigue siendo el preferido del consumidor paraguayo por tradición. La tilapia nilótica y la carpa húngara, especies introducidas, ofrecen ciclos más cortos y previsibles.

Del estanque al plato, en seis meses

El tiempo de retorno depende de varios factores: la especie, el manejo del agua, la aireación y el recambio constante. Cuanto mejor se controlen esas variables, más rápido crece el pez.

“La tilapia ya podemos cosecharla a partir de los 6 meses; si uno quiere más rendimiento y más peso, puede ir hasta los 8 meses”, detalla el encargado. El tamaño también pesa en la rentabilidad. Cosechar tilapias pequeñas obliga a filetear muchas unidades para juntar apenas un kilo de producto. Dejarlas crecer más cambia la ecuación: un pez de un kilo se vende mejor y deja más margen por el fileteado.

Hasta 100% sobre el capital invertido

Los números que maneja Piscicultura Sabita son elocuentes. “Con pacú tuvimos experiencias de ganar el 100 por ciento sobre la inversión”, asegura Vázquez.

En el conjunto del negocio, calcula una ganancia de entre 80% y 100% sobre el capital, acompañando el proceso hasta la cosecha.

El producto final también define el ingreso. Filete y puchero son los formatos más pedidos por los consumidores y, según el emprendimiento, alcanzan prácticamente el 100% de rentabilidad.

Parte de la producción se destina además a revendedores con clientela propia, lo que amplía la salida comercial sin que el productor original tenga que ocuparse de la venta al público.

Para un sector que necesita diversificar inversiones fuera de la soja y la ganadería tradicional, la piscicultura por alquiler abre una puerta con una barrera de entrada baja: no hace falta tierra, ni estanque propio, ni experiencia, solo capital para los peces y paciencia para esperar.