Lejos de siquiera simular moralidad y decoro, los diputados cartistas unificaron su discurso pretendiendo normalizar el presunto “uso indebido de influencias fehacientemente comprobado”, por ende, causal de pérdida de investidura del senador cartista Javier Zacarías Irún, a quien se oye en grabaciones prometer un contrato millonario de Itaipú, dirigido por su hermano Justo “Lucho” Zacarías Irún, al operador colorado y candidato a concejal de Ciudad del Este, Osvaldo Sánchez Jara para que lo apoye políticamente.
Para los cartistas como el diputado Yamil Esgaib, “no está mal eso, completamente al contrario, pero yo le felicito por recibirle en su casa a un correligionario y escucharle".
Se le aclaró que los audios y la documentación posterior confirman que Zacarías Irún no solo lo “escuchó”, sino que efectivamente operó tal como se había ofrecido, como “secretario” para conseguir un contrato de Itaipú para el hermano del candidato, Avilio Gumercindo Acuña Jara.
La Autorización de servicio (A.S.) de Itaipú se firmó al día siguiente de la reunión, pero posteriormente se frenó debido a que Sánchez cortó con el clan Zacarías.
Esgaib mencionó que “es normal que uno trate de ayudar a los correligionarios” y que incluso él lo hace. De hecho, en el caso de Esgaib no solo - según confesó - “ayuda” a sus correligionarios, sino a su hija, Magida Esgaib, bachiller que fue contratada sin concurso, sin escalafón diplomático y con un millonario salario en la embajada paraguaya en el Reino Unido.
Ni siquiera al ser increpado por su descarada defensa a la práctica prebendaria, demostró un mínimo atisbo de moralidad, diciendo que es su rol hacer los pedidos, y que “es responsabilidad del administrador” ceder o no a los pedidos.
“A mí no me afecta y no voy a cambiar. Yo siempre voy a tratar de ayudar al correligionario, a la gente que se mata por mí en la campaña y viene a tocar mi puerta, ¿cómo no le voy a recibir?“, dijo Esgaib.
Pese a audios claros, Rodrigo Gamarra habla de “fake news”
El diputado cartista Rodrigo Gamarra alegó que los audios cuya veracidad no negó ni el propio Javier Zacarías Irún son un “fake news” (noticia falsa) y que, supuestamente, el que no hace lo mismo que él, es decir, operar a favor de sus dirigentes, no es político.
“El dirigente que no recibe pedidos de trabajo, ayuda, gestiones u oportunidades, probablemente no representa a nadie”, afirmó Gamarra intentando justificar el pecheo de cargo.
De hecho, la postura de Gamarra no extraña, ya que ubicó a su hermano Félix Arturo Gamarra Krayacich como funcionario en la Embajada en Emiratos Árabes Unidos y a su primo y precandidato a intendente de Villeta, Juan Luis “Trini” Alberto Gamarra como miembro de Ente Regulador de Servicios Sanitarios (Erssan).
“¿Qué hace Javier? Lo que hace cualquier dirigente político todos los días, escuchar reclamos, recibir pedidos y ofrecerse como gestor para tratar de ayudar. Para ser tráfico de influencias, debería nacer de él (Javier) algún pedido y coacción hacia un funcionario o ente público para obtener un beneficio indebido propio", alegó Gamarra.
En este caso, el beneficio era claro y lo admiten en el propio audio, hacer que el operador político trabaje por la campaña proselitista del clan Zacarías, pero financiado con fondos de la binacional.
Según Aguilera, Zacarías Irún es la “víctima”
Para el vicelíder de la bancada de Honor Colorado, Alejandro Aguilera invirtió la culpa, y pretendió pintar al senador cartista Javier Zacarías Irún como la “víctima”.
“Aquí lo que hay es un personaje que se fue a querer extorsionar a un senador y encima lo cuenta alegremente. Y al final, el malo de la película es un senador (Javier Zacarías) o un director de una entidad binacional (Lucho” Zacarías) que no concretó absolutamente ningún hecho”, afirmó Aguilera.
Esto es una falacia, ya que al día siguiente de la reunión, Lucho Zacarías firmó la Autorización de Servicio (A.S.), pero luego se frenó debido a que finalmente el candidato se cambió de carpa.
“Ninguno se salvaría”, alega Del Puerto
El líder de bancada de Honor Colorado en Diputados, Miguel Del Puerto por su parte apeló a la generalización, diciendo que posiblemente ni uno de los 80 diputados se salvaría de incurrir en la práctica del clan Zacarías Irún.
“Es un tema netamente electoral. Si es que nosotros nos guiamos por qué dirigentes nos llevan o nos ayudan en un proceso electoral. Bueno, creo que ninguno de los 80 nos salvamos acá. O sea, es normal este tipo de trato”, dijo Del Puerto.
Al ser insistido si es normal que se ofrezcan cargos a cambio de apoyo proselitista, Del Puerto trató de suavizar, diciendo: “Nosotros tenemos que reconocer que recibimos todo tipo de pedidos, de espacios laborales y que nosotros de repente vemos la posibilidad de gestionar alguna posibilidad de informarle sobre algún llamado a concurso en alguna institución, pero principalmente lo que recibimos son pedidos comunitarios".
