24 de mayo de 2026

La historia de Ricardo Torres Peña podría pasarle a cualquiera. Cansado de los baches y no ver donde iban sus impuestos, exigió transparencia a su municipio, recopiló datos y presentó denuncias ante los medios, la Contraloría y la Fiscalía. Para callarlo, la intendenta de Mariano Roque Alonso, Carolina Aranda (PLRA) en lugar de mejorar su gestión lo querelló y su entorno lo amedrentó ante sus empleadores en el sector privado. Fue sobreseído porque la jefa municipal nunca se presentó al juicio. Ahora el ciudadano demanda a la política liberal una millonaria cifra.

La intendente de Mariano Roque Alonso Carolina Aranda (liberocartista) en su descargo ante la Contraloría General de la República (CRG) intentó justificar los costosos servicios de sepelio que hizo en plena pandemia alegando “alta demanda de pedidos”. Sin embargo, el ente contralor se ratificó en todas sus observaciones.


Para ampliar su mansión en Lambaré, Orlando Arévalo y Carolina González recurrieron a un prestanombres. La anterior propietaria denunció que nunca le pagaron todo y, además, no pagan sus impuestos en la Municipalidad, por lo cual figura una deuda de más de G. 12 millones a su nombre, pese a que la propiedad ya está siendo ocupada por el diputado y la concejala.

La Gobernación de Central, a cargo del gobernador Ricardo Estigarribia (PLRA), justificó y defendió la adjudicación de la construcción del Teatro Departamental-Municipal de Mariano Roque Alonso a un contratista que estuvo imputado en el caso de “facturas clonadas” del exgobernador Hugo Javier González (ANR-HC). El procesado pagó para ser “perdonado” ante la justicia y su empresa solo fue sancionada, pero no inhabilitada por la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas.
Un grupo de ciudadanos expresó su repudio hacia la inacción municipal en Mariano Roque Alonso y la consideran como “la ciudad de las cloacas” conforme expresaron en un pasacalles. Según uno de los miembros de esta asociación, la localidad también está repleta de baches y yuyales, tanto que se trata de “la peor ciudad del Departamento Central”.