Cinco preguntas a Rodrigo Cañete

«Creo que quedó muy claro cómo se maneja la elite del arte y cuán atrás se ha quedado respecto de los modos en los que se hace cultura hoy», reflexiona el crítico de arte Rodrigo Cañete sobre la campaña montada en estos días contra el importante premio que mereció una investigación suya.

Rodrigo Cañete fotografiado por Mariana Marx.
Rodrigo Cañete fotografiado por Mariana Marx.Mariana Marx

Cuando hace unas semanas el International Center for the Arts of the Americas (ICAA) del Museo de Bellas Artes de Houston anunció que el ganador por unanimidad del Premio Peter C. Marzio 2020 a «la investigación sobre arte latinoamericano y latino» era el crítico de arte argentino afincado en Londres Rodrigo Cañete, instituciones y colectivos de artistas, curadores y críticos emitieron comunicados en contra de tal decisión.

La campaña contra el premio a Cañete alegó motivos éticos. El ensayo que lo mereció por decisión unánime de los jurados, «Negociando el conceptualismo político en Buenos Aires durante la crisis del SIDA: utopía queer y negación gay en Omar Schiliro y Jorge Gumer Maier en la Galería Rojas», no estaba publicado ni, por ende, había sido leído por quienes impulsaron la campaña o se sumaron a ella con firmas, comentarios o declaraciones en la prensa. Las protestas contra el premio no se refirieron, de hecho, al trabajo ganador sino a las publicaciones del blog de Rodrigo Cañete, LoveArtNotPeople, que, según se alegó, serían ejercicios de «violencia simbólica».

Así, el 5 de abril, el ICAA emitió un comunicado que, entre otras cosas, declara: «Poco después del anuncio de la premiación, tanto el ICAA como el Jurado de Concesión fueron informados acerca de otros escritos del señor Cañete que son incompatibles con las normas de nuestra institución. Bajo tales premisas, el mencionado premio ha sido rescindido».

El Suplemento Cultural conversó con el crítico Rodrigo Cañete sobre este caso insólito, que ha sacudido al mundo del arte argentino e incluso regional y cuyos alcances y efectos aún están por definirse, sobre las tareas del arte en relación con el daño y el trauma, sobre el funcionamiento de las élites en el campo cultural y sobre la conversión de las palabras, de vehículo para compartir algo con el otro, en posibilidad de destruirlo, entre otros temas.

Con ustedes, Rodrigo Cañete desde Londres en exclusiva para el Suplemento Cultural.

Rodrigo, ante las acusaciones públicas emitidas contra tu (cito el comunicado de la AACA) «práctica bloguera violenta, misógina y transfóbica», ¿te identificas con las discriminatorias posturas que se te atribuyen? ¿Te parece que tu blog las representa?

No hace falta conocerme personalmente, sino leer mi blog para saber que esa fue una catarata de calumnias sin fundamento cuyo objetivo era la cancelación. Lo ridículo de las acusaciones, para mí, realmente, les resta toda genuina importancia porque vinieron de personas que han transformado la política identitaria en un arma que usan desde la protección del estado, lo que equivale al fascismo. Sin embargo, lo que me llamó la atención es que personas supuestamente serias, como Ticio Escobar, Cuauhtemoc Medina o Mari Carmen Ramírez, se hayan prestado a semejante infamia. Creo que quedó muy claro cómo se maneja la elite del arte y cuán atrás se ha quedado respecto de los modos en los que se hace cultura hoy.

En el ensayo que mereció el Premio Peter C. Marzio 2020 de investigación revisas críticamente el programa estético del Centro Cultural Ricardo Rojas y el discurso de su director en la década de 1990, Jorge Gumer Maier. Acabas, además, de lanzar un libro, Historia a contrapelo del arte argentino (Sudamericana, 2021, 713 pp.). Sin haber leído aún estos trabajos tuyos, por la descripción del primero y el título del segundo cabe suponer que no están disociados de lo que en tu blog –de naturaleza diferente, satírica– podemos entender como un análisis de la construcción del canon artístico argentino… ¿Es así?

Entiendo mi blog como una intervención estética sobre el espacio público, un espacio intoxicado de nepotismo, acomodo, racismo y endogamia. Esto, desde ya, incomoda a algunos, que lo ven como obsceno, pero no hay nada de eso. Por su parte, aquel que lea la introducción de mi libro Historia a contrapelo del arte argentino verá en ella una reflexión respecto a un rasgo cultural profundamente argentino (y posiblemente regional) que es el invisibilizar a todo aquel que dice algo que puede incomodar. No se privilegia la verdad sino la mentira, incluso la mentira que uno se cuenta a sí mismo. La dictadura activó mecanismos que han hecho que la gente se niegue a ver la realidad, por obvia que sea. El arte, desde los orígenes de la Nación, ha sido usado como una excusa para no tener que ver lo que deberíamos ver. Es como una pantalla de humo de un grupo social que se niega a vivir, paradójicamente, en nombre de la vida. El texto premiado en Houston usa ese mismo criterio para analizar la escena del Centro Rojas, que ha sido considerada como el canon del arte argentino de la década del 90. Yo conocí a los protagonistas personalmente y siempre me sorprendió lo empeñados que estaban en no tener que decir nada y en negar la realidad. Mientras miles de compatriotas se morían de SIDA, para ellos todo era «lindo» y «embellecido». En el caso de su curador estrella, Jorge Gumier Maier, él elevó la negación a una forma de arte y esto, increíblemente, llega hasta hoy. El problema es que su pareja se estaba muriendo de SIDA y negarse a ver lo que le estaba pasando tenía consecuencias muy crueles. Mi proyecto, si se quiere, es devolver el arte al ámbito de la materialidad del daño y del trauma. El arte no puede ser solo intelectual sino que tiene que dar cuenta de nuestros traumas, sufrimientos y ansiedades. Si no, qué sentido tiene.

¿Tu blog puede ser interpretado como espacio de catarsis colectiva, conversación conjunta sobre la contemporaneidad, vehículo para activar perspectivas y opiniones invisibilizadas? ¿Qué se censura al descalificarlo como «plataforma de bullying», a quiénes se censura con eso, y por qué?

No creo que mi blog sea un espacio de catarsis colectiva. Hay algo más constructivo en él, y definitivamente humorístico. El problema fue que su humor fue considerado por algunos, criticados por él, como obsceno. Si comparamos la cantidad de programas de humor hace treinta años con ahora, uno se sorprende. Nuestra sociedad se toma demasiado en serio y se ha vuelto, sobre todo después del NiUnaMenos, demasiado solemne. Estamos entrando en una era que será muy oscura y aburrida si no hacemos algo. Lo que me pasó con la cancelación es tan pero tan ridículo que incluso me obliga a mirarlo como un capítulo más de mis interacciones en el marco del blog. Es el imperio del miedo y la esterilidad. Yo creo que estamos inmersos en una carrera armamentística de lenguaje en donde las palabras ya no son un vehículo para compartir algo con el otro sino la posibilidad de destruirlo. Esto puede ser eficaz para aquellos que quieran destruir, pero nunca construye. El resultado fue la devaluación de palabras como bullying, discriminación o intolerancia. Discriminar es echar a alguien por su color de piel. En mi caso, como soy hijo de un boxeador guaraní, la mediocre élite blanca argentina no me permitió ser reconocido al más alto nivel internacional.

Rodrigo, ¿qué es la «mafia del amor»?

La mafia del amor es el endogámico sistema del arte argentino que se reparte los privilegios entre ellos y pone todos sus esfuerzos en excluir a aquellos con talento real.

Entendemos que en las bases del premio no hay una cláusula que señale que puede ser rescindido por motivos «éticos» (o que se puede «despremiar» a alguien por ser una –signifique esto lo que signifique– «mala persona»). ¿Piensas iniciar acciones legales contra el ICAA?

Sí. Lo que hizo Mari Carmen Ramírez es de una irresponsabilidad que roza lo poco profesional y la injuria. El hecho de que me hayan retirado el premio sin derecho a réplica y sin señalar cuáles eran los «escritos» que se suponía que me hacían «anti-ético» vuelve su posición insostenible. El diario Clarín dijo ayer que ese premio fue prestigioso «hasta ahora». Por quedar bien con alguien a quien en su momento debo haber criticado en mi blog, Mari Carmen Ramírez, trajo desprestigio a la institución y puso su lugar en peligro. Voy a avanzar con todo y me van a tener que restituir el premio y pedir disculpas públicamente por injurias que han tenido un alcance inédito. Mientras tanto, la primera edición de mi libro se agotó en dos días y ya es un best seller.