Más allá de la escasez de medicamentos, el Instituto de Previsión Social (IPS) enfrenta una crisis profunda. Denuncias ciudadanas revelan un estado de infraestructura crítico, evidenciando un modelo de gestión que hasta ahora estuvo marcado por el abandono y la desidia y que vulnera el derecho esencial a la salud.
Los trabajadores cumplen mes a mes con el aporte obligatorio para el fondo de salud, pero en los servicios del IPS, las carencias parecen no tener fin. La situación en el Hospital Central ha alcanzado un punto crítico, que genera profunda indignación. Diversas imágenes compartidas por los asegurados muestran salas de atención en deplorable estado, con mobiliario médico visiblemente oxidado, deteriorado.
Precariedad indignante en el Hospital Central
Una asegurada, quien pidió el anonimato debido a que tiene a su hijo hospitalizado, detalló el drama de la internación. “Es horrible. Los pacientes apenas pueden dormir en el colchón más fino, porque se siente todo el hierro oxidado; hace mucho frío. Es lamentable todo; cada mes te descuentan tu dinero, pero no hay medicamentos, solo suero tienen”, denunció.

La precariedad también alcanza a especialidades críticas. Pacientes que acuden al área de Ginecología y Obstetricia se han visto obligadas a realizar consultas sobre camillas oxidadas, una situación que pone en entredicho las mínimas condiciones de bioseguridad y dignidad que una institución de salud debe garantizar.
“Salí horrorizada de la consulta. No podía creer que debí someterme a una revisión en esas condiciones”, contó una asegurada. Agregó: “No me quedó de otra que aceptar, ya estaba ahí y conseguir turno en IPS es casi imposible. Tuve que someterme a la revisión pese a que temía por mi seguridad”.
La “vergüenza” de los gastos de bolsillo
La crisis por la falta de insumos y medicamentos es otra queja constante, que pese a las promesas de abastecimiento ha obligado a los asegurados a convertirse en los propios financistas de sus cirugías.
Luz Centurión, una de las afectadas, relató su experiencia reciente en el Hospital Ingavi. “Hay muchas irregularidades. La semana pasada me operé y tuve que comprar hasta la anestesia; pague G. 500.000 de mi bolsillo. Es una vergüenza”.

Este tipo de testimonios es frecuente en los servicios del IPS y exponen un sistema que, lejos de proteger al trabajador que aporta mensualmente por prestaciones médicas, lo obliga a un gasto extraordinario para poder recibir una atención básica.
IPS: herencia pesada y la promesa de cambio
Isaías Fretes, asumió la presidencia del Consejo de Administración del IPS el pasado 22 de abril, en reemplazo de Jorge Brítez. La expectativa ciudadana es alta, impulsada por la necesidad de revertir años de una gestión cuestionada.

El pasado 27 de mayo, el Fiscal General del Estado, Emiliano Rolón, dispuso una investigación penal y conformó un equipo especial de Delitos Económicos para indagar a Brítez, y a su exgerente de Abastecimiento y Logística, Jaime Caballero, por presunta lesión de confianza y malversación.
Con el nuevo mando, la pregunta que persiste en los pasillos de los hospitales y en las redes sociales de los asegurados es si el cambio se traducirá, finalmente, en condiciones dignas para quienes sostienen el instituto con sus aportes mensuales.
