26 de abril de 2026

Cansados de las “falsas promesas” ante el excesivo atraso de obras y futuro incierto sobre las clases presenciales, estudiantes del Colegio Técnico Nacional protestaron esta mañana frente al Ministerio de Educación y Ciencias. Los jóvenes también cuestionaron que desde la cartera estatal buscan “desmovilizarlos” para evitar las manifestaciones.
Familias de la escuela San Francisco denuncian que niños que dan clases en la fábrica abandonada del barrio, terminan con preocupantes consecuencias en su salud, debido a las pésimas condiciones del lugar. “Mi hija salió con sangrado de nariz, el calor es desesperante”, dijo una mamá. Mientras, la sede de la institución sigue clausurada y sin las reparaciones prometidas por Itaipú y por el MEC.


La reparación del techo de un pabellón comenzó hace tres meses en la escuela La Residenta, de Luque, pero la obra casi no avanzó. Preocupados por la seguridad de sus hijos, las familias habían pedido educación virtual, pero ante la insistencia del MEC, de comenzar de modo presencial, muchos analizan no enviar a los chicos a la escuela este lunes, para el primer día de clases 2026.

La Asociación de Ex Alumnos de la Escuela República Oriental del Uruguay inició la renovación de las instalaciones eléctricas de la parte antigua de esta institución educativa, que cumple 130 años de fundación en el barrio Santísima Trinidad de Asunción. Mientras, el MEC se ufana de las obras que encara en locales escolares, a menos de un mes del inicio de clases.
Aparte de la pésima formación docente, reflejada en el analfabetismo funcional del 70% de los alumnos, registrada por el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), la educación pública adolece de gravísimas deficiencias en cuanto al control de la infraestructura de los centros de enseñanza. Es lo que se desprende de un informe de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud, basado en un muestreo de 358 locales, realizado entre agosto y septiembre de 2025, que también incluyó a los de gestión privada: solo en el 40% de ellos se realizarían inspecciones regulares para detectar riesgos y problemas de seguridad. Si en Asunción los problemas de infraestructura son agudos, en el interior del país lo son aún más, tanto que no es raro que se dicten clases a la sombra de un árbol. Resulta intolerable que a la pésima calidad de la enseñanza se agregue que el descontrol de la infraestructura ponga en riesgo la vida y la integridad de alumnos y docentes.