Las elecciones internas simultáneas de este domingo en Asunción ponen a los afiliados ante la difícil tarea de definir a los candidatos que disputarán los escaños de la Junta Municipal en las elecciones municipales de octubre.
En las listas del Partido Colorado (ANR) y del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), más de una docena de actuales ediles busca el rekutu legislativo tras operar como el sostén político de Óscar Nenecho Rodríguez (ANR-cartista) y de su sucesor, Luis Bello (ANR-cartista).
En la disputa por los espacios de poder los discursos proselitistas de cambio abundan, omitiendo que tanto colorados cartistas como disidentes y hasta algunos de los que hoy se presentan como opositores, acumulan el mismo antecedente corporativo de blanqueo a balances financieros y ejecuciones presupuestarias muy cuestionadas.
Internas coloradas: Los candidatos de Honor Colorado que apañaron a Nenecho
De los 16 concejales que avalaron la gestión de Rodríguez, siete son cartistas: César “Ceres” Escobar, Juan Carlos Ozorio, Nasser Esgaib, Marcelo Centurión, Mariano Cáceres, Miguel Sosa, René Calonga y Javier Pintos. De ellos, solo Ozorio no busca el rekutu. Estos concejales apoyaron con su voto o su abstención los balances 2023 y 2024 de Nenecho
Para entonces, el desvío de G. 500.000 millones de los bonos, que debieron ser para obras, pero que fueron para salarios, ya era de conocimiento público. Tras la denuncia de ABC, la Contraloría General de la República (CGR) confirmó el desvío, que fue finalmente documentado por el interventor, Carlos Pereira.
A ellos se suma el actual intendente, Luis Bello, quien también formó parte de la bancada cartista cómplice hasta que asumió como intendente, y fue reemplazado por Karina Acuña, quien también busca el rekutu. Bello, por su parte, no aspira a ningún cargo electivo en estas internas.

Esta misma bancada, que acompaña hoy la candidatura de Camilo Pérez (ANR-cartista) a la Intendencia de Asunción, también acompañó plenamente el cuestionado Balance 2025, que incluyó los últimos meses de gestión de Nenecho, incluida la intervención de su gestión, y los primeros meses de gestión de Luis Bello.
Los concejales disidentes de la ANR que apañaron a Nenecho y buscan el rekutu
Idéntica situación se refleja en la bancada “disidente” del Partido Colorado, que acompaña la candidatura de Arnaldo Samaniego (ANR-FR). Los 5 concejales de esta bancada mantuvieron una conducta cómplice durante toda la gestión de Nenecho, aprobando los balances 2023 y 2024.

Jesús Lara, Arturo Almirón (presidente de la JMA), Juan J. Arnold y Daniel Ortíz, “vieron la luz” en 2026, año electoral, y votaron por el rechazo del Balance 2025. Carlos González, en tanto, volvió a acompañar la gestión de Nenecho y de Bello. De este grupo, solo Arnold no busca el rekutu.
Internas liberales: Los candidatos del PLRA salpicados por el pacto en Asunción
En filas de la oposición, que acompaña la candidatura de Soledad Núñez, también hay al menos 3 concejales cómplices de Nenecho. Dos de ellos buscan el rekutu este domingo.
Los liberales Augusto Wagner, Ramón Ortiz y Félix Ayala tuvieron una reiterada conducta de acompañamiento de la gestión de Nenecho, avalando con su voto, o con ausencias estratégicas, los balances 2023 y 2024. Wagner y Ortiz quieren volver a ser electos concejales en octubre, mientras que Ayala no se presenta para estas elecciones.
Un caso muy particular es, sin dudas, el de Wagner, quien este año culmina su quinto mandato como concejal (ingresó en 2001) y cumple 25 años en el cargo de forma ininterrumpida.

Al igual que los colorados disidentes, estos tres concejales cambiaron de posición el pasado 10 de mayo, y rechazaron el Balance 2025 de Nenecho y Bello.
El desastre que avalaron
El balance del ejercicio fiscal 2025 expuso que las gestiones del “combo cartista” hereda a la Municipalidad de Asunción un déficit de G. 392.974 millones. La comuna, además, mantiene hasta hoy once incumplimientos consecutivos en el pago de intereses de bonos, acumulando una deuda vencida de G. 130.369 millones.
Este escenario de quiebra técnica incluye, además, el desvío de G. 512.000 millones originados en los títulos de deuda denominados G8. Dichos fondos, que debieron ser destinados exclusivamente a obras de infraestructura, se licuaron en gastos corrientes y pago de salarios de la clientela pública.
La institución cerró el año pasado con un gasto en salarios que representa 15 veces lo destinado para inversiones físicas. Solo en la Estación de Buses de Asunción, el total de la recaudación fue absorbido por la planilla de sueldos de la dependencia.

En materia de infraestructura urbana, de las ocho obras de desagüe pluvial comprometidas con los fondos desviados, la intendencia apenas inició la ejecución física en cuatro frentes específicos.
Proyectos clave como los de las zonas Abasto y San Pablo registran apenas un 50% de avance real, mientras que la obra de la avenida General Santos acumula una parálisis total de 14 meses. La demora de todos los proyectos corresponde a la falta de pago a las firmas contratistas, producto del desvío de los bonos.
La desidia operativa afectó igualmente al sistema de aseo urbano y al cuidado de los espacios verdes, que acumulan meses de deficiencias críticas en la recolección de residuos. El año pasado, contribuyentes aportaron US$ 35 millones para limpieza, US$ 18 millones para el mantenimiento vial y US$ 1,3 millones durante el periodo evaluado. El abandono estatal alcanzó a sitios emblemáticos como la Plaza Uruguaya, la Plaza Italia y el paseo de la Quinta Avenida, cuyas instalaciones presentan un avanzado deterioro de infraestructura.
