A través de las cuentas oficiales del Gobierno, el presidente de la República, Santiago Peña, brindó un mensaje después del mediodía, en el cual advierte sobre una política de “tolerancia cero” para el caso de los 250 títulos falsos de docentes, denunciados por el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) e investigados por la Fiscalía.
El ministro de Educación, Luis Ramírez, se reunió esta mañana con el presidente Peña, luego de anunciar ayer, en el Consejo Nacional de Educación Superior (Cones), que hay una investigación sobre 550 títulos no auténticos de profesores en todo el país.
De los 550 casos, 250 ya fueron identificados como falsificados por la cartera educativa y están siendo investigados por el Ministerio Público. La causa está a cargo de la fiscala Teresa Sosa Laconich.
Según la agente fiscal, existen sospechas sobre la falsedad de 1.500 diplomas universitarios de Educación. La responsabilidad es variada, recae sobre personas que venden los cartones y los inscriben en el MEC y el Cones, institutos que otorgan títulos pese a que no están habilitados por ley y personas que en su buena fe, acuden a estas instituciones, pagan matrícula y cuotas, se reciben, pero obtienen papeles falsos.
El discurso de “tolerencia cero” ante los títulos falsos
Tras la reunión con el presidente Peña, el titular del MEC, Luis Ramírez, aseguró: “desarrollamos rigurosas auditorías internas, un proceso de control formal que tiene como objetivo primordial el fortalecimiento institucional”.

Luego, agregó que, si bien los casos identificados ya se encuentran bajo proceso en las instancias judiciales, la cartera educativa sostiene una política de “tolerancia cero”.
“Seremos implacables en la aplicación de las sanciones correspondientes una vez que se compruebe la existencia de personas que pretendan ejercer la docencia sin la idoneidad que nuestros estudiantes merecen”, insistió.
En conferencia de prensa en la Presidencia de la República, Ramírez no descartó que si hay funcionarios con títulos falsos o implicados en una presunta red de corrupción, pierdan sus puestos en las oficinas del Ministerio.
Doble vara: rigor para unos, silencio para aliados
Mientras el Gobierno anuncia rigurosos controles y tolerancia cero para las personas que lucran con títulos no auténticos en el sector educativo, el presidente Santiago Peña evadió en numerosas ocasiones hablar sobre el supuesto título mau de abogado del exsenador Hernán Rivas (ANR-HC).

El exlegislador tuvo que renunciar a su banca en el Congreso Nacional debido a una segunda investigación fiscal sobre su cartón de abogado, registrado por el MEC en tiempo récord en el 2020, durante la gestión de Eduardo Petta.
En un acto de entrega de viviendas sociales, el pasado 13 de mayo en el departamento de Presidente Hayes, el presidente Santiago Peña esquivó una vez más la pregunta sobre la entonces reciente renuncia de Rivas. Cuando un periodista le consultó al respecto, decidió retirarse del sitio pese a que sí respondió otras cuestiones que no estaban en agenda.
Otras “evasivas” respuestas de Santiago Peña sobre el caso Rivas
El 4 de mayo, durante una visita por el aniversario 50 de la radio 780 AM, Peña volvió a evadir este tipo de consultas. En todo momento evitó emitir juicios de valor sobre el caso Rivas. Lo único que atinó a decir es que “son discusiones, porque al final del día estas son las reglas del juego democrático”.
En otra ronda de consultas con periodistas, el 16 de abril, dijo: “Yo no tengo nada que opinar. El senador Rivas es senador electo de la Nación, nosotros tenemos que dejar que la Justicia haga su trabajo. Realmente me sorprende cómo para algunos medios de comunicación -en particular el tuyo (por ABC)– es bastante selectivo el escándalo”.
El propio ministro de Educación, Luis Ramírez, fue evasivo con su respuesta sobre el supuesto título mau del excongresista, cuando anunció la investigación sobre los 250 casos en la entidad a su cargo.
“Con todo lo que hubo antes que nosotros llegáramos (falta de trazabilidad), yo creo que la población es muy grande, porque no había un control, no había control absolutamente de nada. Es decir, la inscripción se basaba en la confianza absoluta de lo que cada universidad traía y presentaba. Era a ojo cerrado”, dijo sobre los casos en general.
