La calle General Díaz, continuación de Félix de Azara y uno de los principales accesos al microcentro de Asunción, se ha transformado en una carrera de obstáculos y peligro para los automovilistas. Frentistas denuncian que, tras las recientes internas con miras a las elecciones municipales de octubre, la Municipalidad de Asunción retiró las maquinarias del Plan Asu 400 cuadras, dejando un tramo de casi un kilómetro en un estado deplorable, con desniveles críticos y baches enormes. El tramo afectado va desde Juan E. O’ Leary hasta Iturbe.
En el marco de esta obra, que inició a mediados de abril, desde la gestión del intendente Luis Bello se prometió la intervención de 16 cuadras, desde Colón hasta Tacuarí, para la ejecución de trabajos con hormigón hidráulico. Sin embargo, al retirar las maquinarias no se ejecutó el recapado asfáltico en el resto de la calzada. La falta de esta terminación vial generó un desnivel muy pronunciado y peligroso entre ambos tipos de pavimento.
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A la falta de terminación de las obras municipales se suma el problema histórico de los caños rotos de la Empresa de Servicios Sanitarios (Essap). Los conductores deben esquivar las intervenciones mal acabadas por parte de la empresa estatal. Estos factores acumulados en el tiempo potenciaron de manera crítica la proliferación de baches en toda la zona.

Los vecinos y frentistas del tramo afectado expresaron su indignación ante la interrupción de las obras viales. Afirman que el retiro de las maquinarias pesadas coincidió de manera directa con el fin de las elecciones internas, realizadas el 7 de junio, con miras a los comicios municipales de octubre. Desde ese momento, el sector quedó completamente abandonado por las autoridades locales y sin obreros.
Azara y Tacuarí: el antecedente de un microcentro sitiado
Al abandono de sectores enteros de la obra se suman los constantes, inoportunos e imprevistos cierres de la arteria. El último se registró apenas la semana pasada, cuando la Municipalidad dispuso el cierre de Azara a la altura de Tacuarí.
El bloqueo vial coincidió plenamente con el horario de salida de colegios de la zona, como el María Auxiliadora. Esta superposición atrapó a cientos de conductores en un embotellamiento en plena hora pico escolar. Las filas kilométricas de vehículos particulares y colectivos se extendieron de forma directa hasta la avenida Perú.
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El caos vehicular empeoró debido a la ausencia total de agentes de la Policía Municipal de Tránsito. Ante la falta de control oficial, los automovilistas se vieron obligados a realizar desvíos improvisados. Esto convirtió a las calles paralelas Mariscal Estigarribia, Eligio Ayala y Teodoro S. Mongelós en verdaderas trampas.

Este desorganizado proceder por parte de la Municipalidad de Asunción no constituye un hecho aislado. La ciudadanía ya sufrió exactamente los mismos bloqueos sorpresivos y la falta de información los pasados 20 y 25 de mayo. En esas fechas, los cierres afectaron a los cruces de Azara con las calles Caballero y Antequera.
Plan Asu 400: ¿De qué se trata el proyecto?
Estos trabajos corresponden al denominado Plan Asu 400 cuadras, proyecto con el que el intendente Bello pretendió hacerse autobombo, con un rejuntado de proyectos “reciclados” de la gestión anterior que no se habían ejecutado.
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Las obras son parte del contrato de mejoramiento vial identificado bajo el ID 421.591 en la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas. Las firmas adjudicadas bajo la modalidad de contrato abierto son Constructora Feldmann SA y Covipa SA, por G. 9.000 millones cada una.
Los proyectos viales debían financiarse con parte de los bonos G7 (2021), emitidos por el exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista). Dichos recursos debían ser destinados originalmente a la modernización de la Estación de Buses. A más de 5 años de la emisión de esos bonos, las cuentas donde debía estar el dinero ni siquiera aparecen en los balances de la comuna.
