El “gigante” de Santi Peña choca con la desidia en salud

A días de una nueva rendición de cuentas del Gobierno de Santiago Peña, la falta de medicinas oncológicas y cardíacas para pacientes pediátricos, matizada con trabas burocráticas, transforma el relato oficialista del “gigante que resurge” en un monstruo que devora el futuro de los niños.

Este 1 de julio, Santiago Peña irá al Congreso para presentar la “rendición de cuentas” de un año más como Presidente de la República. En salud reconocerá que falta mucho, pero dirá que estamos mejor. No es real. Retrocedemos. Lo saben las lágrimas de desesperadas mamás de niños con cardiopatías y con cáncer, que así en el hospital pediátrico público como en el IPS, esperan por medicinas que no llegan.

En el Hospital Central del Instituto de Previsión Social (IPS) hay tres niños, de entre 3 y 9 años, con leucemia aguda; una niña de 11 años con meduloblastoma, un cáncer cerebral muy agresivo; y una pequeña con esclerodermia sistémica, enfermedad autoinmune; que están esperando medicación que hace meses no llega y, si lo hace, se suministra a cuentagotas.

Las mamás, desesperadas, recurrieron al Instituto Nacional del Cáncer (Incan) a ver si podían conseguir las medicinas, pero ahí tampoco había, denunciaron. El viceministro de Salud, Saúl Recalde, tiró la pelota tatá lejos de su cancha. La culpa la tiene el desabastecimiento de IPS, dice. A las mamás les queda clamar al cielo, que algún corazón solidario pueda apoyarles.

La burocracia que traba la ayuda a niños cardíacos

Hablando de corazones y solidaridad. La Fundación C.E.C.I. (Centro Especializado de Cardiología Infantil) hace un llamado urgente. Están vendiendo una rifa, cuenta Karen Leguizamón, vicepresidenta de la organización no gubernamental que desde hace años suple al Estado en la asistencia a niños con cardiopatías en el Hospital Pediátrico Niños de Acosta Ñu.

Explica que ya hicieron todos los trámites ante el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) para recibir fondos del Gobierno, pero por cuestiones burocráticas, no recibieron nada. Y en el hospital, diez niños internados en unidades de terapia intensiva, que necesitan cirugías cardiacas complejas de forma inmediata, urgen medicinas.

“Nos piden documentos, los presentamos todos en regla, y nos vuelven a trabar. Al final, los que pierden la vida son los niños”, lamenta Leguizamón.

Con la rifa también se iban a cubrir los costos post operatorios de una niña de 13 años que iba a ser conectada a un corazón artificial, en espera de un donante. Pero la pequeña falleció este sábado. Ahora hay cuatro pacientes pediátricos del Acosta Ñu que dependen de la donación de un corazón.

Tamaña mezquindad la del Gobierno de Santiago Peña. Qué aberrante, monstruoso, desalmado, anteponer trámites burocráticos a la vida de nuestros niños, mientras viajás por el mundo promocionando el “resurgir de un gigante!”

Gigante es la paciencia que hasta ahora te ha tenido el pueblo paraguayo, Santiago Peña, a vos y a todo tu gabinete, que está dejando morir a los niños en los hospitales, según prueba la dolorosa, insostenible, indignante realidad.

Del “gigante” publicitario al monstruo sanitario

Considerando los costos políticos que podrían tener las muertes que se están dando en los servicios médicos, en la semana el presidente de la ANR y líder del cartismo, Horacio Cartes, “exhortó” a Santiago Peña a garantizar salud médica oportuna durante todo el año.

Habrá que ver cuáles son los alcances del “estirón de orejas” o si fue más bien para la foto. Podría darse, por ejemplo, el cambio de la ministra de Salud, María Teresa Barán, atornillada en el cargo desde agosto de 2023? Lo cierto es que así como van las cosas, el Gigante que Santiago Peña afirma haber resurgido, se está convirtiendo en Monstruo. Cháke, no acabe por comérselo…