En los primeros cuatro meses del 2026, los contribuyentes de Asunción ya abonaron G. 26.906 millones (US$ 4,5 millones) en concepto de tasas por construcción y mantenimiento de desagües pluviales. La gestión del intendente, Luis Bello (ANR-cartista), mantiene el cobro de estos aranceles, pese a que gran parte de la capital ni siquiera cuenta con esos servicios, debido a que las obras prometidas por su antecesor, Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista), siguen inconclusas.
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Entre enero y abril, los contribuyentes ya aportaron el 42% de todo lo que la comuna había presupuestado recaudar en ese concepto para todo el 2026. El monto representa además, más del 61% de los US$ 7,3 millones recaudados por los mismos conceptos en todo el ejercicio fiscal de 2025.

Los datos demuestran el alto nivel de cumplimiento de los ciudadanos, que contrasta con el nivel de avance de las obras de infraestructura de la comuna, que exige el pago de estas tasas a residentes de zonas críticas donde los proyectos avanzan a paso de tortuga o sin empezar.
Tributos pluviales: vecinos de barrios pagan tasas por obras inconclusas
En el barrio San Pablo, las obras de construcción de las cuenca Lambaré e Itay, los trabajos alcanzan un avance del 42% y 55%, respectivamente, a más de 2 años de haber iniciado, el 10 de abril de 2024. Estas obras fueron adjudicadas al Consorcio Pluvial Abasto por G. 71.393 millones, de los cuales ya se pagaron G. 36.701 millones y, al Consorcio CCC – Tecsul, por un total de G. 64.362 millones, de los que ya se pagaron G. 23.427 millones.

En la cuenca de Santo Domingo el avance físico apenas llega al 30%, según la propia comuna, a casi 15 meses del inicio, registrado el 27 de marzo de 2025. Las obras civiles de este proyecto hídrico abarcan zonas de alta circulación de los barrios Bella Vista, Manorá, Las Lomas, Carmelitas y Santo Domingo. Este proyecto había sido adjudicada al Consorcio Pluvial Santos, por G. 72.099 millones, de los que ya se pagaron G. 17.871 millones.
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En tanto, los trabajos en los barrios Jara y Las Mercedes, correspondientes a la cuenca de General Santos y San Antonio, ni siquiera empezaron de forma efectiva en el terreno. La palada inicial de estas obras hídricas se realizó el 20 de marzo de 2025, acumulando 15 meses de parálisis total. El propio intendente Bello reconoció que no empezó por falta de fondos.

Esta obra había sido adjudicada por Neneco a la firma TECO SRL, por G. 42.305 millones, de los que ya se pagaron G. 9.593 millones, según consta en el portal de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP).
La ruta del dinero: cómo el desvío de los bonos G8 frenó los desagües de Asunción
Estas obras forman parte de la lista de ocho cuencas que el exintendente Rodríguez prometió ejecutar con dinero de los bonos G8 (2022), de G. 360.000 millones. La colocación de estos títulos de deuda se justificó con la promesa de resolver las inundaciones urbanas. Sin embargo, su gestión desvió el dinero, que debía ser exclusivamente para obras, a gastos corrientes, en su mayoría, salarios.
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Carlos Pereira, interventor de sugestión, documentó en su informe final que, mediante “terribles prácticas ilegales”, como la utilización de una “cuenta única”, Nenecho desvío de G. 512.000 millones de esta emisión. Este faltante presupuestario dejó desfinanciadas las obras pluviales y provocó serios retrasos con las proveedoras de infraestructura, según reconoció el Gabinete de Bello.

Nenecho renunció en agosto pasado, ante la inminencia de su destitución y la presentación del contundente informe sobre su gestión. Su sucesor, Luis Bello (ANR-HC), electo por la mayoría oficialista en la Junta Municipal, mantiene la prioridad presupuestaria en el pago de salarios antes que en el desarrollo de las obras públicas.
Bello prioriza bonificaciones extraordinarias antes que bacheos
En los primeros cuatro meses de 2026, Bello destinó el 70% de todos los recursos municipales a sostener la estructura salarial de la institución. La distribución del gasto público relega la inversión vial y la infraestructura urbana al tercer puesto de la ejecución general y, al rubro de servicios personales (salarios), más de G. 230.172 millones, lo que representa más de ocho veces lo destinado a inversión en obras.

De enero a abril de 2026, la Municipalidad de Asunción, bajo la conducción de Luis Bello (ANR-cartista), destinó G. 29.239 millones al pago de bonificaciones para su personal. Estas asignaciones complementarias se distribuyeron entre los funcionarios administrativos de las diferentes dependencias de la comuna. El monto del gasto en premios salariales consta en el informe de gestión del primer cuatrimestre de la institución.
La cifra asignada a las bonificaciones supera a los G. 27.754 millones invertidos en obras de infraestructura vial durante el mismo periodo de cuatro meses. El informe de gestión oficial expone que las remuneraciones extraordinarias al funcionariado demandaron más recursos que los arreglos de las calles de Asunción.

El desajuste detectado entre la recaudación de tasas específicas y la contraprestación pública en infraestructura urbana no constituye un hecho aislado en la administración asuncena. La recaudación coactiva se mantiene en niveles óptimos, pero los servicios esenciales dirigidos a la comunidad registran un déficit crónico.
US$ 33 millones recaudados para calles y limpieza que Asunción no ve
Un ejemplo claro es la recaudación de más de US$ 12 millones destinados específicamente a la reparación, pavimentación y mantenimiento de las calles durante el cuatrimestre analizado. Pese a este volumen de ingresos tributarios por conservación de pavimento, la infraestructura vial asuncena se encuentra deteriorada y con baches.
La municipalidad también percibió un total de US$ 21 millones de los contribuyentes en concepto de tasas de limpieza y recolección de residuos urbanos. Estos millonarios fondos ingresados a las cuentas comunales no impidieron que la capital persista con problemas severos de acumulación de basura y suciedad.
