55% del PIB crece fuera de Gran Asunción, la industrialización se mueve tierra adentro

Desarrollo producttivo
Varios proyectos productivos impulsan el desarrollo industrial del país fuera de Gran Asunción.

Una planta de celulosa de US$ 1.500 millones en Concepción, una fábrica de azúcar y etanol en Guairá, manufactura en Alto Paraná, el clúster frigorífico en el Chaco muestran que la industrialización del país empezó a moverse tierra adentro. La economía paraguaya creció 4,7% el 2024 y fueron Alto Paraguay (13,1%), Presidente Hayes (9,9%), Guairá (8,3%) y Ñeembucú (8,2%) los departamentos que más crecieron, según el BCP.

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La ruta que une Asunción con el interior ya no termina en un puñado de ciudades conocidas. Se estira hacia el norte, hasta Paso Horqueta, en Concepción, donde las topadoras abren camino para la primera planta de celulosa del país.

Cruza el Chaco, hasta Villa Hayes, donde los camiones hacen fila frente a los frigoríficos. Y sube hacia Guairá, donde los cañaverales empiezan a mirar una fábrica que todavía no existe, pero que ya cambió el precio de la tierra alrededor.

Paraguay sigue siendo, en los números duros, un país que produce alrededor de Asunción. Pero el mapa que hasta hace pocos años tenía un solo centro empieza a mostrar nuevos polos de desarrollo.

El país ya no cabe en Gran Asunción

El diagnóstico confirma la fotografía tradicional. Según las Cuentas Regionales Anuales 2024 del Banco Central del Paraguay, el departamento Central aportó el 28,5% del PIB nacional, Asunción el 17% y Alto Paraná el 15,6%. Entre los tres abarcan el 61% de toda la economía del país. Itapúa (6%) y Caaguazú (5,8%) completan el pelotón de los departamentos con mayor peso en el PIB.

Pero el dato que interesa, a quien mira el mediano plazo, no es el peso actual, sino el ritmo de crecimiento y diversificación. La economía creció 4,7% en 2024 (datos disponibles del BCP, según Cuentas Regionales), y once de los 17 departamentos superaron ese promedio: Alto Paraguay (13,1%), Presidente Hayes (9,9%), Guairá (8,3%) y Ñeembucú (8,2%) como los de mayor dinamismo del año.

En el otro extremo, San Pedro (3,3%) y Caaguazú (3,2%) crecieron por debajo del promedio, y Misiones cayó 5,5% por la menor generación de energía de Yacyretá.

Para el presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Enrique Duarte, el desarrollo productivo empieza a extenderse hacia territorios que antes tenían una participación más limitada. Alto Paraná, Itapúa, el Chaco, Concepción, Guairá y Caazapá aparecen hoy entre los departamentos con mayor dinámica y nuevas oportunidades de inversión.

Las mayores contribuciones al crecimiento nacional, de todos modos, siguen viniendo de los tres grandes: Asunción aportó 1,1 punto porcentual al 4,7% de crecimiento del país, Central 1 punto y Alto Paraná 0,6 punto.

La descentralización –sostiene Duarte– no es solo una cuestión de crecimiento agregado. El desafío pasa por lograr que ese crecimiento se distribuya territorialmente y genere empleo en las distintas regiones del país.

Concepción, de la periferia al corazón forestal

El caso más visible de ese cambio de escala es Concepción, cuyo PIB departamental creció 7,3% en 2024, por encima del promedio nacional, impulsado por Ganadería, Forestal, Pesca y Minería (+18,3%) y por la Manufactura (+6,9%).

La empresa Paracel inició en mayo las obras de infraestructura de su futura planta de celulosa en Paso Horqueta: puerto fluvial, líneas de transmisión eléctrica, accesos viales y logística para sostener lo que la compañía describe como un polo de desarrollo industrial forestal.

El proyecto acumula una inversión de US$ 1.500 millones y más de 110 millones de árboles plantados. La primera fábrica de celulosa demandaría obras a partir de 2027 y arrancaría a operar en 2028, con más de 2.000 empleos directos e indirectos solo en esa etapa. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ya comprometió US$ 165 millones para la infraestructura del polo, que en su conjunto proyecta unos 7.000 puestos de trabajo.

Paracel
El desarrollo productivo en Concepción crece por nuevos complejos industriales.

Guairá le agrega valor a la caña

Mientras el norte apuesta a la celulosa, el sur central del país construye su propio polo agroindustrial. Guairá fue uno de los departamentos más dinámicos de 2024, con un crecimiento de 8,3%, impulsado sobre todo por la extracción de oro en Paso Yobái y por los servicios. La manufactura, en cambio, restó al resultado (-0,3 p.p.), una señal de que Hibernia, la planta que combinará azúcar y etanol, todavía está en etapa de desarrollo y no en producción. Actualmente en desarrollo, el proyecto tiene una proyección de más de 300 empleos directos.

El proyecto beneficiará a productores cañeros de Iturbe, Borja, San Salvador, Ñumí y José Fassardi, y llega en un momento favorable para el sector: el decreto que reglamenta la Ley de Etanol exige que al menos el 50% del alcohol carburante mezclado con combustibles provenga de caña de azúcar nacional, lo que garantiza mercado para los productores locales.

Para Duarte, este tipo de inversiones confirma que la industrialización paraguaya pasa por agregar valor a la producción primaria en el propio territorio donde se genera, en lugar de exportarla sin procesar.

Presidente Hayes, el Chaco que dejó de esperar

Del otro lado del río, Presidente Hayes construye su propio relato, esta vez alrededor de la carne. Con un crecimiento de 9,9% en 2024, fue el segundo departamento más dinámico del país, apalancado en una manufactura que saltó 12,6% –principalmente por producción de carne y cemento– y una agricultura que se disparó 24,6%.

Villa Hayes concentra hoy un clúster frigorífico poco frecuente para un departamento de apenas 127.000 habitantes: la cooperativa Neuland invirtió US$ 16 millones en su planta, el frigorífico Victoria faena entre 1.000 y 1.500 cabezas por día con 220 empleos directos, y Los Lazos –con capital asiático y una inversión que escaló de US$ 35 a US$ 65 millones– sumará otras 500 cabezas diarias de faena.

A esto se agrega la cementera Yguazú, con una producción anual de 750.000 toneladas y 350 empleos directos, que junto con la industria cárnica sostiene hoy el nuevo perfil productivo del departamento tras el cierre de la histórica Acepar en 1997.

La industria del departamento ya no depende de una sola planta, sino de un tejido de inversiones que combina carne, cemento y, cada vez más, logística vinculada al Chaco.

Alto Paraná, más allá de la frontera

Alto Paraná sigue siendo uno de los grandes motores del país, pero ya no solo por el comercio de Ciudad del Este. En marzo de este año, en Minga Guazú la gigante textil Karsten inauguró su primera planta fuera de Brasil como parte de su estrategia de expansión con presencia de marca en 43 país y 143 años de historia.

El régimen de maquila, que concentra en el departamento cerca de la mitad de sus fábricas, junto con Central, Asunción y Amambay, cerró 2025 con exportaciones récord de US$ 1.309 millones, un 342% más que en 2016, y 35.357 empleos directos.

La paradoja es que, pese a ese boom exportador, el PIB departamental de Alto Paraná creció apenas 3,6% en 2024, por debajo del promedio nacional. El freno no vino de la industria, que aportó 1,8 punto porcentual al crecimiento, sino de la energía: la menor generación de Itaipú le restó 3,0 puntos al resultado departamental.

El primer semestre de 2026 confirmó la tendencia: las exportaciones crecieron 24% interanual y el sector proyecta otro récord histórico para el cierre del año, con autopartes, confecciones, aluminio y alimentos como rubros líderes.

Para Duarte, la maquila es uno de los mejores ejemplos de cómo una zona asociada tradicionalmente al comercio se transformó en plataforma productiva. La cercanía con Brasil permite que empresas brasileñas fabriquen en Paraguay para abastecer su propio mercado, un esquema que ya se replica en ciudades como Hernandarias y Minga Guazú.

PIB
Polos productivos crecen fuera de Gran Asunción y alcanzan juntos a sumar el 55% del PIB.

Encarnación y ciudades intermedias no se quedan atrás

Encarnación ya dejó de ser solo la “Capital del verano paraguayo”. Itapúa creció 7,7% en 2024, muy por encima del promedio nacional, con los servicios aportando 3,3 puntos porcentuales al resultado. Con unos 130.000 habitantes, la capital departamental consolidó un perfil urbano binacional junto a Posadas, Argentina: recibe entre 10.000 y 12.000 visitantes argentinos por día, atraídos por el comercio de frontera y el turismo de compras.

La costanera cambió el perfil de la ciudad y hoy sostiene una agenda de eventos internacionales como el Rally Mundial y el Carnaval encarnaceno. A la par, Encarnación capta capital brasileño en real estate y capital argentino en agroindustria, mientras impulsa su propia transición: de ciudad comercial y turística a un perfil también industrial.

Ese salto ya se siente en otras ciudades intermedias. Coronel Oviedo, en Caaguazú, un departamento que en 2024 creció apenas 3,2%, por debajo del promedio nacional y lastrado por la caída de la ganadería, se convirtió en uno punto de atención con el anuncio de la llegada de la textil brasileña Döhler, con 140 años de trayectoria y presencia en más de 20 países, que instalará ahí su planta en 14 hectáreas bajo el régimen de maquila. Se suma la paraguaya Alcoenergy, del Grupo Crisma, que construye a diez kilómetros de la ciudad una planta de etanol de maíz de US$ 50 millones.

La primera fase de Alcoenergy, con operaciones estimadas para 2027, producirá 150.000 litros de etanol por día, 54 millones de litros al año, además de 40.000 toneladas de burlanda y 4.200 toneladas de aceite de maíz, con unos 200 empleos previstos.

Etanol
Nueva planta de producción de etanol

El agro no suelta el protagonismo

Pese al avance industrial, el agronegocio sigue siendo el motor cuantitativo. Alto Paraná, San Pedro, Itapúa y Caaguazú concentran la mayor parte del valor agregado agrícola del país.

En el Chaco, ese motor tiene nombre propio: las cooperativas menonitas Chortitzer, Fernheim y Neuland, con sede en Boquerón, el departamento que más creció del país en 2024 después de Alto Paraguay: 7,5%, impulsado por la agricultura (+22,7%, de la mano de la soja y un fuerte salto del algodón) y la ganadería (+11,5%).

Chortitzer, con sede en Loma Plata, faena cerca de 200.000 cabezas de ganado al año. Su planta Lácteos Trébol procesa más de 150 millones de litros de leche cruda anuales y emplea de forma directa a unas 900 personas. Fernheim, en Filadelfia, exporta sésamo con una pureza cercana al 100% y desarrolló su propia línea de snacks con productos del monte chaqueño.

Más al norte, Alto Paraguay fue el departamento de mayor crecimiento de todo el país en 2024: 13,1%, con Ganadería, Forestal, Pesca y Minería explicando 9,2 puntos porcentuales del resultado. Es, a la vez, el departamento con menor peso en el PIB nacional (0,4%): la paradoja de una región que crece más rápido que nadie desde una base todavía muy pequeña.

Las tres cooperativas suman más de 100 colonias distribuidas entre Boquerón, Presidente Hayes y Alto Paraguay, y sostienen buena parte del empleo, la salud y la educación de esa región. A esa base cooperativa se suma la producción agroindustrial de granos, soja y maní que completa el perfil exportador del Chaco central.

La hidrovía Paraguay-Paraná y el Corredor Bioceánico aparecen como las grandes apuestas de infraestructura para potenciar el desarrollo de este polo productivo.

Cuellos de botella: gente, rutas y energía

Ningún polo crece sin resolver problemas estructurales: mano de obra, infraestructura y energía.

La cantidad de empresas industriales pasó de 25.000 en 2011 a cerca de 65.000 en 2025 y el empleo manufacturero creció alrededor de 20% desde 2017. Pero ese crecimiento no modificó la distribución territorial de la población, que sigue concentrada en Central, Alto Paraná y el área metropolitana.

Las empresas buscan zonas pobladas porque ahí encuentran trabajadores; y los trabajadores se concentran donde hay empleo. Duarte considera clave vincular la formación técnica de los jóvenes con las necesidades productivas de cada región para romper ese círculo.

La infraestructura vial mejoró, pero persisten tramos críticos que elevan los costos logísticos, sobre todo en época de lluvias. Y la energía, pese a la matriz 100% renovable y la tarifa competitiva del país, requiere ampliar generación y líneas de transmisión para sostener una demanda industrial creciente, incluyendo la que empiezan a traccionar los centros de datos y proyectos de inteligencia artificial.

Hacia un mapa productivo nacional

Para Duarte, Paraguay puede avanzar hacia un modelo más descentralizado, con industrias en el interior que ofrezcan alternativas laborales a las actividades agropecuarias tradicionales y un efecto multiplicador sobre el consumo local.

El desafío –dice– requiere fortalecer el trabajo público-privado con liderazgo del Ministerio de Industria y Comercio para identificar las capacidades de cada región y los nodos logísticos con mejores condiciones para recibir industrias, además de revisar la estructura de los parques industriales existentes.