“Me gustaría que haya más seguridad en las plazas, que los niños puedan jugar en paz, sin miedo a que venga alguien y nos asuste”, dice Owen, de 9 años, mientras imagina la Asunción ideal. En este especial de ABC, demuestra que su deseo no incluye atracciones complejas ni lujos; se enfoca en algo tan sencillo como usar el espacio público con tranquilidad.
En Paraguay, cada 16 de agosto se recuerda el Día del Niño, por la Batalla de Acosta Ñu, donde miles de infantes perdieron la vida en el marco de la Guerra de la Triple Alianza. Se trata de una fecha llena de festejos, homenajes y emotivos discursos.
Sin embargo, este día expone también una realidad en sitios como Asunción, una ciudad hostil para las infancias. La falta de aceras, el tráfico agresivo y la escasez de espacios verdes limitan su derecho más básico a jugar y habitar con libertad y autonomía.

Para la arquitecta Guadalupe Quiñónez, del colectivo Guara, esta hostilidad responde a que la capital no está diseñada desde una perspectiva de cuidado. “Nuestros espacios públicos no están pensados para las infancias; la ciudad hoy está destinada a una franja etaria productiva. Se necesita una planificación que incorpore a todas las edades, que garantice equipamientos seguros y la infraestructura adecuada”, explica.
“La ciudad ignora a la infancia”: la falta de planificación en Asunción
“A los niños se los ignora en la planificación urbana porque se piensa que no saben, y eso es mentira”, sostiene Guadalupe Quiñonez y, agrega que “no les consideramos que son personas pensantes, pero sí lo son, tienen sus opiniones”.

Desde la organización, que desarrolla proyectos sobre Hábitat en el país, señalan que los proyectos urbanos suelen llegar cerrados, sin consulta ciudadana ni equipamientos inclusivos, lo que obliga a las familias a encerrarse en sus casas o departamentos, -entre cuatro paredes-, ante la falta de una propuesta pública de calidad.
Para que una ciudad sea amigable con las infancias y con todas las franjas etarias, debe contar con los siguientes requisitos:
Infraestructura según la edad. Espacios para niñas y niños desde los 0 a 18 años, con juegos acordes y coloridos.
Aceras caminables y rampas en condiciones. Veredas sin baches ni desniveles, rampas con medidas reglamentarias establecidas y debidamente señalizadas.

Seguridad y mantenimiento constante. Iluminación adecuada, juegos en buen estado y un entorno protegido que evite que la pelota termine en la calle.
Acceso y proximidad. Parques y plazas distribuidos en todos los barrios, conectados por transporte público o vías peatonales, para no depender exclusivamente del auto.
Participación infantil activa. Incorporar las ideas, dibujos y miradas de los propios niños en el diseño de las plazas, reconociéndolos como sujetos con opinión y derecho a la ciudad.
Transporte público de calidad. Un sistema de buses eficiente, seguro y con frecuencias previsibles. Adaptado para coches de bebés y rampas.
Desde Guara, explica Guadalupe Quiñónez, abogan por la corriente del urbanismo feminista, una disciplina que propone construir una “ciudad que cuida”. Se trata de poner los cuidados cotidianos y el bienestar de todas las franjas etarias en el centro del diseño urbano.
El rescate de la Plaza Herminio Giménez: la respuesta de los barrios
“La plaza estaba abandonada como muchas otras, pero nuestros hijos se encontraban siempre ahí; era el rinconcito en el mundo que ellos conocían”, relata Karina Esculies, una de las principales impulsoras de este cambio y actual presidenta de la comisión vecinal “Plaza Herminio Giménez”. El lugar está ubicado en el barrio Mariscal López de la capital.

Esculies cuenta que con una amiga comenzaron con la nivelación del terreno, arena lavada y pintura para los viejos juegos del parquecito. Con difusión en redes sociales, otros vecinos se fueron sumando a la reconstrucción. Hoy cuenta con hamacas de todo tipo, juegos “musicales”, lugar para ejercicios. Los sábados, la plaza está totalmente ocupada, no solo por niños, sino que convergen personas de todas las edades.

“Una generación de niños y otros no tan niños crecieron acá sin jugar o sentarse en la plaza; esa historia cambió. Es algo básico que todas las personas deberían tener, acá los niños se encuentran para hacer amigos, pero también para conocer a todo tipo de gente, hay muchos aprendizajes detrás de un espacio como una plaza”, dice Karina, mientras observa orgullosa el lugar. Hoy cuentan hasta con un sistema de riego automático para el césped y las plantas.
Baches, vallas rotas y raspaduras: la realidad en Paseo 21 Proyectada
Matías, de 8 años, afirma que se raspa las rodillas cuando juega fútbol en la escuela, porque la única cancha disponible es la de piso. Como es arquero, le toca lanzarse constantemente buscando alcanzar el balón, situación que le genera los raspones.

Por eso, uno de sus lugares favoritos es el paseo central de la avenida Itá Ybaté, más conocido como Paseo 21 proyectada, que cuenta con canchas de césped sintético. Allí el problema es que los vallados están rotos por lo que la pelota se escapa a la calle a cada rato.

En realidad, el espacio, que se extiende por cientos de metros en el medio de la avenida y que es administrada por la Municipalidad de la capital, a cargo del intendente Luis Bello (ANR-cartista), deja mucho que desear; es el reflejo del abandono de la ciudad. “Los juegos casi no se usan porque están sueltos o rotos, las veredas también están rotas, tienen desniveles. Me gustaría que haya mantenimiento, que esto se mejore. Antes había más columpios, más pasamanos”, remarca Mati.

También señala la falta de sitios de esparcimiento para los jóvenes , como su hermana mayor: “A ella le gusta andar en skate, pero en Asunción casi no hay skateparks cerca y hay que ir en Bolt a otras ciudades, se gasta mucho y muchas veces no alcanza el dinero”.
“Si no tenés plata, te jodés”: juegos rotos y exclusión en la Costanera Sur
“Me gusta la vibra que tiene la ciudad, no sé porqué. Suelo ir al parque Carlos Antonio López o a la Costanera, más veces en auto nomás porque no hay tiempo”, expresa Alana, de 14 años, sentada en uno de los bancos de la Costanera Sur. A su alrededor, hamacas y balancines ya están rotos y deteriorados, a poco más de un año de su inauguración por el Gobierno Nacional.

Owen imagina una capital distinta. “Siempre digo que Asunción es una versión 2.0 de Nueva York, pero con más plantas. No obstante, advierte que ”necesitamos más árboles para el oxígeno, lugares para recargar termos porque es importante hidratarse, más espacios para jugar y espacios para descansar también".
Alana agrega que es necesario contar con más actividades abiertas y gratuitas para los jóvenes. “Porque si no tenés plata, te jodes”, asegura.

Matías, dice que también quiere más parques. “Para mi ciudad quiero más parques, para jugar con más niños, los amigos que tengo son muy pocos, quiero más amigos”, cuenta.
Día del Niño: lo que Asunción necesita para dejar de ser una ciudad hostil
Las voces de Owen, Matías y Alana comprueban que los niños reclaman una ciudad accesible con árboles para respirar, vallas para que la pelota no termine en la calle, plazas seguras y espacios gratuitos donde encontrarse.
Pero, como dice la arquitecta Guadalupe Quiñónez, mientras el diseño urbano siga centrado exclusivamente en el tráfico de los automóviles y la productividad de los adultos, la capital continuará en deuda con sus ciudadanos más jóvenes, las niñas, niños y adolescentes.