El sistema sanitario público de Paraguay atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Al cumplirse el quinto y último día de la huelga nacional convocada por el Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed), la tensión entre el Gobierno y los profesionales de la salud escaló a niveles sin precedentes.
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Lejos de vislumbrarse una solución consensuada, la jornada estuvo marcada por la contundencia de las protestas, el despliegue policial en el interior del país y, sobre todo, por la inminente amenaza de renuncias masivas que pone en jaque la atención médica de miles de niños y pacientes crónicos en todo el territorio nacional.
Masiva renuncia de especialistas acorrala al Gobierno de Santiago Peña
La medida de fuerza, iniciada el pasado lunes 24 de agosto, aglutina a miles de trabajadores de blanco que exigen una respuesta largamente postergada por el Estado. El reclamo central gira en torno a un reajuste salarial, un beneficio que permanece congelado desde el 2012, en un contexto donde el costo de vida ha aumentado considerablemente, por lo que exigen una nivelación salarial de G. 8 millones, argumentando que la pérdida del poder adquisitivo es insostenible.
Sin embargo, el conflicto trasciende la cuestión estrictamente salarial. Los profesionales denuncian una precariedad estructural generalizada en los hospitales públicos, caracterizada por la escasez crónica de medicamentos e insumos básicos, obligando en muchas ocasiones a los médicos a realizar colectas o comprar remedios de su propio bolsillo para poder asistir a los pacientes más vulnerables.

Ante la falta de respuestas financieras y una postura gubernamental que califica el pedido como inviable por falta de recursos, el gremio médico optó por una medida extrema: dejar las cartas de renuncia firmadas, listas para ser presentadas si el Ejecutivo no ofrece una contrapropuesta favorable antes de la medianoche.
Médicos del Hospital Acosta Ñu dan un ultimátum
El punto más alarmante de la crisis se concentra en las áreas de alta especialidad infantil. El doctor Roberto Riveros, secretario general de la Sociedad Paraguaya de Cirugía Pediátrica, advirtió que la totalidad de los cirujanos pediátricos del sistema público —un total de 39 especialistas concentrados mayoritariamente en el departamento Central— han firmado sus dimisiones. A esto se suma una adhesión del 90% de los especialistas en anestesiología y terapia intensiva pediátrica.
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La situación se torna dramática en centros de referencia nacional como el Hospital General Pediátrico Niños de Acosta Ñu. Según anunciaron, 141 médicos de los 164 profesionales del plantel han presentado sus renuncias en áreas clave como cirugía pediátrica, oftalmología, neumología, gastroenterología y nefrología, además de una adhesión del 95,5% en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP).

El doctor Héctor Castro, director del hospital infantil, afirmó que están tratando de articular planes de contingencia para garantizar las urgencias extremas a partir del lunes. No obstante, los jefes de servicio reconocen que no existe personal disponible ni de reemplazo para cubrir semejante éxodo de especialistas altamente formados, cuya capacitación toma años y cuyo vacío significaría la virtual parálisis de la alta complejidad pediátrica en el sector público.
Mundial de Rally: la estrategia de los médicos para visibilizar la crisis en salud
Mientras en Asunción cientos de profesionales se concentraban pacíficamente frente al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y realizaban marchas simbólicas, el epicentro de la tensión política y social se trasladó al departamento de Itapúa.
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Aprovechando la realización de la fecha paraguaya del Campeonato Mundial de Rally (WRC) en Encarnación, el gremio médico instaló su “carpa de la resistencia” sobre la Ruta PY06 para visibilizar sus reclamos ante los ojos de la ciudadanía y visitantes extranjeros.
La movilización en el sur del país estuvo marcada por momentos de alta tensión. Esta mañana, un importante despliegue de efectivos de la Policía Nacional y fuerzas tácticas (cascos azules) cercó a los manifestantes para impedirles el paso hacia los tramos de enlace del rally.
Los dirigentes gremiales, encabezados por la doctora Rossana González, secretaria general del Sinamed, denunciaron amedrentamiento y hostigamiento policial, señalando que el objetivo del gobierno de Santiago Peña es ocultar la dura realidad de los médicos y la crisis sanitaria.

Las protestas se replicaron en distintos puntos estratégicos del país. En el departamento de Misiones, al personal de blanco se sumó la Organización Campesina de Misiones (OCM) y realizaron cortes intermitentes de la Ruta PY01 en el Cruce Santa María, denunciando el vaciamiento de los hospitales regionales. Similares medidas de fuerza y cortes de ruta se registraron en San Pedro sobre las rutas PY03 y PY08, así como en Alto Paraná, donde los profesionales marcharon hasta las inmediaciones del microcentro de Ciudad del Este protagonizando bloqueos y actos simbólicos de protesta contra Santiago Peña y la ministra de Salud, María Teresa Barán.
Gobierno de Santiago Peña contra las cuerdas
La crisis también ha tenido fuertes repercusiones en el ámbito legislativo. Varios legisladores, como el senador oficialista Gustavo Leite, criticaron duramente al Gobierno por la falta de interés y el mal manejo de las negociaciones, señalando que los ministros -María Teresa Barán de Salud Pública y Óscar Lovera de Economía- están totalmente desconectados de la dura realidad que se vive en los hospitales.

Mientras el Ministerio de Salud responde con promesas a largo plazo —como crear una carrera sanitaria que tardaría años en aplicarse—, los sindicatos rechazaron estas propuestas. Para los médicos, se trata apenas de “falsas promesas” que solo buscan ganar tiempo, sin resolver el problema más urgente: la falta de medicamentos y sueldos que ya no alcanzan para vivir.
En este quinto día de huelga, el sentimiento predominante en el sector médico es de profunda frustración y abandono estatal. Con las cartas de renuncia redactadas y la advertencia firme de formalizar las dimisiones a primera hora del lunes, el gobierno de Santiago Peña se encuentra ante un inminente colapso histórico de consecuencias irreparables para la vida de miles de ciudadanos paraguayos.
