El compromiso de la Municipalidad de Asunción, a cargo del intendente, Luis Bello (ANR-cartista), de liberar este lunes el tránsito sobre la calle Teniente José Félix López, en el barrio San Pablo, no se cumplió. Las zanjas abiertas, el pavimento removido y el casi nulo avance de los trabajos confirmaron el peor temor de los frentistas: el cierre de cuatro días prometido por la comuna, volvió a quedar en promesas.
Promesa incumplida en San Pablo: las zanjas siguen abiertas en Teniente López
Pese a que se dispuso de todo el fin de semana con condiciones climáticas favorables para avanzar en las intersecciones de las calles Aztecas y Epifanio Méndez Fleitas, el reinicio de las actividades este lunes mostró avances mínimos. La falta de un aviso previo oportuno y la reiteración de retrasos reavivaron la frustración y la desconfianza de los vecinos hacia la gestión municipal.
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Los pobladores cuestionaron este lunes que el bloqueo inició el pasado jueves sin previo aviso formal a la comunidad. Según señalaron los frentistas, las cuadrillas simplemente se presentaron e instalaron el corte sin dar margen a los frentistas para tomar precauciones.

Esta constante falta de previsión municipal alimenta un profundo escepticismo entre los residentes. Afectados por antecedentes de bloqueos prolongados en el proyecto, la comunidad teme que el cierre anunciado como un trabajo temporal de cuatro días se extienda por varias semanas.
Apenas dos obreros en el sitio, rotura de caño de Essap y ladrillos en vez de hormigón
Durante la jornada del domingo, día límite en que debía concluir la intervención sobre la arteria, los vecinos denunciaron que el ritmo de trabajo fue sumamente lento. En el lugar apenas se observó la presencia de uno o dos operarios realizando tareas en las fosas.
Para agravar la situación, la reducida cuadrilla rompió de forma accidental una tubería de agua corriente durante las excavaciones. El incidente dejó sin suministro de agua a los pobladores del sector y obligó a desplazar personal adicional para reparar el daño, demorando aún más los trabajos.
A los retrasos se suman cuestionamientos sobre la calidad de la construcción. Vecinos del cruce con la calle Aztecas criticaron el uso de mampostería de ladrillo común dentro de las canalizaciones, en lugar de emplear estructuras de hormigón prefabricado como se hizo en cuadras anteriores para agilizar las labores.

Propietarios de pequeños comercios locales, como copetines, bodegas y clínicas dentales, calificaron el impacto del bloqueo como “mortal”. La imposibilidad de acceder a los locales mantiene paralizados los ingresos de pequeños negocios que deben seguir afrontando costos fijos y alquileres.
Comercios bloqueados y caos vehicular por el desvío hacia la calle Óscar Bottana
El aislamiento afecta por igual a establecimientos de mayor porte, como una estación de servicio ubicada sobre el tramo clausurado de 230 metros. Con el acceso cortado, su clientela quedó reducida de forma drástica únicamente a los residentes que viven en las inmediaciones inmediatas.
Para cargar combustible o realizar compras, algunos conductores recurren a maniobras de riesgo sobre la calle Maestro Fermín López, única entrada habilitada. Los automovilistas que ingresan hasta el sector intervenido se ven obligados a salir de contramano por la misma vía para retomar su trayecto.
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La clausura interrumpió el intenso flujo vehicular que habitualmente utiliza Teniente López como arteria de conexión rápida entre las avenidas Defensores del Chaco y Eusebio Ayala. Todo ese caudal de circulación quedó completamente desviado hacia las calles paralelas, no preparadas para absorber el tráfico masivo.

El desvío hacia la calle Óscar Bottana generó severos cuellos de botella. Se trata de un tramo de casi un kilómetro en pésimo estado y con superficie de empedrado desigual, por donde debieron transitar colectivos y vehículos pesados, con la tardía presencia de agentes de la Policía Municipal de Tránsito (PMT).
El trasfondo del desagüe del Abasto: la herencia de Nenecho y el desvío de los bonos G8
La obra del desagüe pluvial del Abasto fue iniciada en abril de 2024, durante la gestión del exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista). Nenecho adjudicó la obra al Consorcio Pluvial Abasto por un monto total de G. 71.393 millones. Aunque el contrato original fijaba un plazo de ejecución de un año y medio, los trabajos acumulan casi dos años y medio de constantes demoras.
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A la fecha, la Municipalidad de Asunción ya desembolsó G. 36.701 millones a la empresa contratista, según consta en el portal de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP). Sin embargo, el avance físico real de los trabajos apenas alcanza un 59%, dejando un saldo de obras inconclusas que afecta de manera directa la movilidad y el comercio de la zona.

El origen del estancamiento financiero se remonta a 2025, cuando durante la administración del exintendente Rodríguez se paralizaron las obras por falta de pago a las empresas, según confirmó la propia directora de Obras, Mirtha Acha.
El veredicto de la intervención a la gestión de Nenecho
La intervención a su gestión, a cargo de Carlos Pereira, documentó profusamente que, mediante “terribles prácticas ilegales”, la gestión de Nenecho desvió más de G. 512.000 millones provenientes de los bonos G8 (2022), fondos que debían destinarse a obras y terminaron cubriendo salarios y gastos corrientes.
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Rodríguez renunció en agosto del año pasado, ante la inminencia de su destitución y la presentación del contundente informe de la intervención. A su salida, la mayoría colorada en la Junta Municipal eligió en su reemplazo a Luis Bello. Con su gestión, las obras se reanudaron con ritmo lento recién tras la Semana Santa 2026.
